El presidente estadounidense aseguró que Washington tiene “control total” sobre los recursos iraníes y planteó tres posibles estrategias frente al conflicto con la República Islámica.
Washington.— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que su gobierno mantiene un control total sobre los recursos financieros de Irán y se autodenominó el “banquero” de la República Islámica, al explicar la estrategia que Washington mantiene frente a Teherán.
“Controlamos su dinero, lo que tenían, que es mucho. Tenían mucho y tenemos control total de eso. Soy su banquero. Soy su banquero”, declaró Trump durante una entrevista con Fox News, en la que fue cuestionado sobre las acciones de su administración contra Irán.
El mandatario estadounidense afirmó que su gobierno contempla tres posibles estrategias para enfrentar a Teherán, aunque evitó revelar detalles operativos o militares.
Trump explicó que una de las opciones consiste en mantener la situación bajo el esquema actual y continuar ejerciendo presión, mientras que una segunda alternativa sería incrementar considerablemente los ataques contra Irán.
“Tenemos dos estrategias muy poderosas, tres estrategias poderosas”, señaló el presidente, quien añadió que mantener la presión en los niveles actuales podría resultar insostenible para el gobierno iraní.
Como tercera vía mencionó la estrategia económica, aunque reconoció que esta medida ya se encuentra en marcha. “Económicamente, son un desastre. No pueden pedir dinero prestado”, sostuvo.

La postura de Trump ocurre en medio de la escalada de tensiones entre Washington y Teherán, luego de que el mandatario estadounidense diera por terminado el alto el fuego alcanzado entre ambas partes la noche del 17 al 18 de junio.
Posteriormente, fuerzas estadounidenses realizaron ataques contra objetivos en Irán, mientras Washington acusó a Teherán de realizar acciones contra buques comerciales en el estrecho de Ormuz. El gobierno iraní, por su parte, denunció violaciones estadounidenses al memorándum de entendimiento y respondió con ataques contra bases militares de Estados Unidos en Medio Oriente.
En los últimos días, Trump ha señalado que Washington mantiene un perfil bajo en las negociaciones con Irán y que, por ahora, su administración apuesta principalmente por la presión económica antes que por emprender una nueva ofensiva militar.
El mandatario también ha evitado descartar otras opciones, mientras persisten las diferencias en torno al programa nuclear iraní y la situación en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas para el transporte internacional de hidrocarburos.
De acuerdo con reportes recientes, Washington incluso analiza la posibilidad de poner fin al conflicto sin alcanzar un nuevo acuerdo nuclear con Teherán y concentrar sus esfuerzos en garantizar la reapertura del estrecho de Ormuz.
Irán ha condicionado la reapertura de esa vía marítima estratégica a cambios en el comportamiento de Estados Unidos, por lo que el control y la seguridad de la zona continúan siendo uno de los principales puntos de tensión entre ambas naciones.
Mientras tanto, Trump mantiene su discurso de presión máxima contra Teherán y sostiene que la situación económica iraní representa uno de los principales instrumentos de Washington para obligar al gobierno de la República Islámica a modificar su postura.


