Analistas advierten que la millonaria inversión en infraestructura para IA, financiada en parte con deuda, podría generar riesgos para la economía si no se traducen en mayores niveles de productividad.
EU.- La acelerada inversión en inteligencia artificial (IA) en Estados Unidos ha encendido alertas entre analistas financieros sobre la posible formación de una nueva burbuja especulativa, impulsada por el enorme flujo de capital destinado al desarrollo de infraestructura tecnológica.
De acuerdo con un análisis publicado por The Wall Street Journal, durante los próximos cuatro años podrían invertirse alrededor de 7 billones de dólares en la construcción de centros de datos para sostener el crecimiento de la IA, una cifra sin precedentes que refleja el fuerte entusiasmo del mercado por esta tecnología.
Sin embargo, el análisis advierte que, si estas inversiones no logran traducirse en los incrementos de productividad esperados y continúan financiándose mediante deuda, el estallido de una eventual burbuja podría tener consecuencias negativas para la economía estadounidense, el sistema financiero y los mercados bursátiles.
El reporte destaca que los ciclos de auge y caída en los mercados financieros se han vuelto cada vez más rápidos. Como ejemplo menciona la reciente burbuja de los chips de memoria, que se infló y colapsó en apenas cuatro meses, provocando una fuerte volatilidad y la quiebra de un fondo de cobertura, aunque sin generar un impacto significativo en el mercado en general.
A pesar de la reciente caída en las acciones vinculadas a la inteligencia artificial, otros sectores de la economía han compensado esas pérdidas. Gracias a ello, el índice S&P 500 se mantiene apenas un 1.6 % por debajo de su máximo histórico, mientras que su versión ponderada equitativamente alcanzó recientemente un nuevo récord.

El análisis también señala que, desde la crisis financiera de 2007-2009, los mercados han experimentado diversas “miniburbujas” impulsadas por políticas monetarias expansivas, la especulación y el entusiasmo por nuevas tecnologías. Con el paso del tiempo, las fuentes de financiamiento han evolucionado: primero fueron los estímulos de los bancos centrales, luego el gasto público y, más recientemente, el uso de deuda con margen y de fondos cotizados (ETF) apalancados, junto con el crecimiento del trading de alta participación.
Si bien las grandes burbujas representan un riesgo por la posibilidad de generar una mala asignación del capital y desacelerar el crecimiento económico, el informe considera que las miniburbujas registradas en los últimos años no han provocado daños sistémicos debido a que, en su mayoría, no estuvieron respaldadas por elevados niveles de endeudamiento, lo que permitió mantener la estabilidad del sistema financiero pese a las pérdidas de algunos inversionistas.
Los especialistas coinciden en que el desarrollo de la inteligencia artificial ofrece un enorme potencial para transformar la economía global, aunque advierten que el éxito de las inversiones dependerá de que los beneficios tecnológicos se reflejen en ganancias reales de productividad y no únicamente en expectativas del mercado.


