El diario británico sostiene que Teherán ha intensificado sus operaciones para desgastar a Washington y presionar por el control del estrecho de Ormuz, mientras crecen las tensiones en Oriente Medio.

MEDIO ORIENTE.- A seis meses del inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán, la República Islámica ha logrado tomar la iniciativa militar y estratégica, obligando a Washington a responder a un escenario marcado por las acciones de Teherán, de acuerdo con un análisis publicado por el diario británico Financial Times.

Según el medio, Irán ha conseguido una ventaja significativa mediante una serie de ataques dirigidos a desgastar las capacidades estadounidenses y aumentar la presión sobre los aliados árabes de Washington para que acepten su influencia sobre el estratégico estrecho de Ormuz, una de las principales rutas para el transporte mundial de petróleo.

La tensión escaló la semana pasada cuando Irán lanzó un ataque con misiles balísticos contra instalaciones militares estadounidenses en Jordania, en represalia por bombardeos ejecutados previamente por las Fuerzas Armadas de Estados Unidos contra bases costeras y torres de telecomunicaciones ubicadas en el sur del territorio iraní.

El conflicto se expande en la región

El Financial Times señala que Teherán y sus aliados han ampliado el escenario del conflicto al afectar el transporte marítimo en el mar Rojo, extender operaciones hacia Siria y enfrentar acusaciones por un presunto ataque con drones contra Egipto.

Para Ellie Geranmayeh, analista del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, el comportamiento reciente de Irán refleja una estrategia mucho más agresiva.

“Lo que hemos visto en la última semana es un apetito de riesgo mucho mayor para subir preventivamente la apuesta en lugar de ser siempre reactivos”, afirmó la especialista.

La analista considera que las autoridades iraníes asumen cada vez más como inevitable un nuevo enfrentamiento de gran escala con Israel y Estados Unidos, por lo que buscan enviar un mensaje de disuasión a Washington.

Según Geranmayeh, los ataques pretenden demostrar que, aunque Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra, Irán aún puede influir de manera decisiva en el desenlace del conflicto y sostener una prolongada guerra de desgaste.

Trump frena una ofensiva

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reveló el sábado que decidió cancelar una nueva campaña de bombardeos contra Irán, pese a que las fuerzas estadounidenses estaban listas para actuar.

A través de su red Truth Social, Trump explicó que tomó la decisión luego de recibir solicitudes de varios países de Oriente Medio y de la propia Irán para suspender las operaciones militares mientras avanzan las negociaciones hacia un posible acuerdo.

El mandatario aseguró que el entendimiento contemplaría la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz y el fin de la amenaza nuclear iraní.

“Por el bien del mundo y por la supervivencia de un Irán próspero, he accedido a cancelar el ataque, siempre y cuando se pueda concretar rápidamente un acuerdo. Israel se une a este compromiso”, escribió.

Persisten las amenazas

Pese al anuncio, el propio Trump había advertido días antes que Estados Unidos estaba preparado para intensificar la ofensiva.

“Les vamos a golpear muy fuerte porque es nuestro turno de golpearlos. Saben que se viene”, declaró el miércoles.

De acuerdo con información publicada previamente por The Wall Street Journal, el jefe del Comando Central de Estados Unidos, el general Brad Cooper, elaboró un plan para ejecutar una campaña aérea de entre 10 y 14 días de duración, enfocada en debilitar el potencial misilístico de Irán mediante ataques intensivos.

Aunque las gestiones diplomáticas han evitado, por ahora, una nueva escalada militar, el panorama en Oriente Medio continúa siendo altamente volátil, con ambas potencias manteniendo capacidades militares listas para reanudar las hostilidades en caso de fracasar las negociaciones.

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