EU.- La escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán comienza a generar diferencias entre los principales aliados de Washington en el golfo Pérsico, cuyos gobiernos mantienen posturas encontradas sobre la estrategia que debería seguir la administración del presidente Donald Trump para poner fin a la confrontación, informó este martes Bloomberg.

De acuerdo con fuentes consultadas por la agencia, algunos altos funcionarios de los Estados del Golfo consideran que la Casa Blanca debería endurecer aún más su postura frente a Teherán, incluso mediante un eventual despliegue de tropas estadounidenses en determinadas zonas de Irán o con la toma de la isla de Jarg, considerada un punto estratégico para las exportaciones petroleras iraníes.

Piden aumentar la presión sobre Teherán

Según las fuentes, este grupo sostiene que Irán difícilmente hará concesiones sobre el control del estrecho de Ormuz si no enfrenta una amenaza creíble del uso de la fuerza por parte de Estados Unidos.

No obstante, Bloomberg advierte que una operación militar de esa magnitud podría desencadenar una fuerte respuesta iraní en toda la región, elevar significativamente los precios internacionales del petróleo y exponer a miles de militares estadounidenses desplegados en Oriente Medio a represalias de difícil contención.

Catar impulsa una desescalada

En contraste, otros países del Golfo, entre ellos Catar, mantienen una postura favorable a la negociación y rechazan cualquier ampliación de las operaciones militares.

Según Bloomberg, Doha, que participa en esfuerzos de mediación junto con Pakistán, busca evitar que el conflicto alcance nuevamente los niveles de violencia registrados entre marzo y principios de abril, cuando Estados Unidos e Israel bombardearon diversas ciudades iraníes y Teherán respondió con el lanzamiento de miles de drones y misiles balísticos dirigidos hacia varios países de la región.

Crecen las dudas sobre el respaldo de Washington

Las fuentes señalaron además que la actual crisis ha llevado a las monarquías que integran el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) a cuestionar la capacidad de Estados Unidos para garantizar su seguridad frente a una eventual expansión del conflicto.

Como consecuencia, varios gobiernos de la región han reactivado conversaciones para fortalecer acuerdos de defensa con países europeos, en busca de diversificar sus alianzas estratégicas.

“Están frustrados y enfadados”

El exembajador de Estados Unidos en Arabia Saudita, Michael Ratney, afirmó que los gobiernos del Golfo atraviesan un momento de creciente inconformidad con la estrategia de Washington.

Según el exdiplomático, los aliados de Estados Unidos se muestran “frustrados y enfadados”, aunque evitan expresar públicamente sus diferencias porque buscan preservar su relación con el presidente Donald Trump.

Ratney añadió que la principal preocupación de los países de la región es restablecer la estabilidad para garantizar el flujo normal de petróleo a través del golfo Pérsico y permitir que sus economías recuperen la normalidad en medio de un conflicto que mantiene en alerta a los mercados energéticos internacionales.

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