Ciudad de México.- La conquista del título mundial por parte de España desató una celebración multitudinaria en la Fuente de Cibeles, donde cientos de aficionados transformaron la emblemática glorieta en un auténtico rincón español, entre banderas rojigualdas, cánticos y una euforia que se prolongó hasta altas horas de la noche.
Apenas sonó el silbatazo final, decenas de seguidores españoles, mexicanos y visitantes de distintas nacionalidades se congregaron para festejar el campeonato. Las calles se llenaron de gritos de “¡Viva España!” y el tradicional “¡Olé, olé, olé, olé!”, mientras familias completas participaron en la celebración, cargando a niños y mujeres sobre los hombros y lanzando por los aires a jóvenes al ritmo del coro de “¡Quiere volar, quiere volar!”.
La música también fue protagonista de la fiesta. Los aficionados más jóvenes bailaron y cantaron al ritmo de “Superestrella”, de la cantante española Aitana, en un ambiente marcado por la alegría y el orgullo de ver a su selección levantar el trofeo más importante del futbol.

FOTO: ANDREA MURCIA /CUARTOSCURO.COM
Entre los asistentes predominó la confianza de que el título estaba destinado para la escuadra ibérica desde el inicio del certamen.
“Desde el primer partido se supo que España iba a ser campeón”, afirmaron varios hinchas, convencidos del desempeño mostrado por el conjunto español a lo largo del torneo.
Más allá del resultado deportivo, los aficionados coincidieron en destacar el papel de México como sede de la justa mundialista. Aseguraron que el país dejó una huella imborrable por su hospitalidad y organización, al calificarlo como “el mejor anfitrión del mundo”.
El cierre del campeonato también estuvo acompañado de un sentimiento de nostalgia entre quienes, durante semanas, vivieron intensamente la fiesta del futbol y cambiaron de camiseta para apoyar a distintas selecciones tras la eliminación de sus equipos favoritos.
Aunque la Selección Mexicana quedó fuera de la competencia antes de las instancias finales, los asistentes resumieron el sentir de muchos con una frase que se convirtió en uno de los mensajes más repetidos al concluir el Mundial:
“México no se quedó sin Mundial; el Mundial se quedó sin México”.
Con cánticos, abrazos y una celebración que reunió a aficionados de diversas nacionalidades, la Fuente de Cibeles fue el escenario donde España celebró un nuevo campeonato mundial, mientras México se despidió del torneo con el reconocimiento de miles de visitantes por el ambiente y la hospitalidad ofrecidos durante la competencia.


