TEHERÁN.- La tensión entre Irán y Estados Unidos volvió a escalar este domingo luego de que el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (IRGC) informara el lanzamiento de una operación con misiles balísticos y drones contra instalaciones militares estadounidenses en Kuwait y Baréin, en respuesta a los recientes bombardeos de Washington sobre territorio iraní.

En un comunicado oficial, el IRGC aseguró que la ofensiva, realizada entre las 02:00 y las 03:00 horas (tiempo de Irán), tuvo como objetivo ocho instalaciones militares de Estados Unidos, entre ellas la base aérea Ali Al Salem, en Kuwait, y el cuartel general de la Quinta Flota de la Marina estadounidense, en Baréin. Las fuerzas iraníes afirmaron que los objetivos fueron destruidos durante la operación.

La Guardia Revolucionaria señaló que el ataque constituye una “respuesta decisiva” a los bombardeos efectuados por Estados Unidos contra cinco puestos costeros iraníes, acciones que Teherán calificó como una violación del alto el fuego contemplado en el denominado Memorando de Islamabad. Además, advirtió que cualquier embarcación que incumpla las normas establecidas por Irán para transitar por el estrecho de Ormuz será tratada con mayor firmeza y que cualquier nueva agresión recibirá una “respuesta aplastante”.

Horas antes, el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó una nueva ronda de ataques aéreos contra infraestructura militar iraní, incluidos sistemas de vigilancia, comunicaciones, defensa antiaérea, almacenes de drones y capacidades para el despliegue de minas. Washington justificó la operación como respuesta a presuntos ataques iraníes con drones contra buques mercantes que navegaban cerca del estrecho de Ormuz, entre ellos el carguero Ever Lovely y el petrolero Kiku, por instrucciones del presidente Donald Trump.

Tras los bombardeos estadounidenses, Irán respondió con acciones militares de su Armada y acusó a Washington de incumplir el acuerdo de cese al fuego. Medios iraníes también reportaron explosiones en la zona costera de Taheriyeh, cerca de Sirik, así como en la isla de Qeshm, mientras las autoridades prometieron una reacción “rápida y decisiva” frente a cualquier nueva ofensiva.

Pese a las afirmaciones del IRGC sobre la destrucción de instalaciones militares estadounidenses, autoridades de Estados Unidos y de los países anfitriones han señalado que no se han reportado bajas entre el personal estadounidense ni daños de gran magnitud, mientras continúan las evaluaciones sobre el alcance real de los ataques.

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