Jerusalén.- El Gobierno de Israel reafirmó que mantendrá a sus fuerzas militares en la denominada zona de seguridad del sur de Líbano, al considerar que las condiciones de seguridad aún no permiten un repliegue, incluso si Estados Unidos solicita la retirada de las tropas.
El ministro de Energía israelí, Eli Cohen, aseguró que la permanencia de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en esa franja forma parte de la estrategia de seguridad del país y no está sujeta a modificaciones por presiones externas.
“Hemos dejado claro que no nos retiraremos, nos quedaremos dentro de la franja de seguridad”, declaró el funcionario durante una entrevista con el Canal 14 de Israel.
Cohen explicó que los recientes movimientos de las tropas no representan un retiro, sino ajustes tácticos destinados a fortalecer las posiciones militares que Israel prevé ocupar durante un periodo prolongado.
Según el ministro, las FDI están reorganizando algunas de sus instalaciones con el propósito de consolidar los puntos que consideran estratégicos para una permanencia “a largo plazo”. Asimismo, adelantó que recomendará al gabinete de seguridad mantener esta postura.
El funcionario fue enfático al señalar que la decisión no cambiará, aun cuando provenga de Washington.
“Incluso si Trump o cualquier otra autoridad de Estados Unidos se dirige a nosotros, le diremos que no. Esa es mi recomendación”, afirmó.

Las declaraciones se producen en medio de versiones sobre presiones de la administración del presidente estadounidense Donald Trump para que Israel retire sus fuerzas del territorio libanés.
En ese sentido, el ministro de Educación de Israel, Yoav Kisch, aseguró que durante conversaciones recientes Trump planteó al primer ministro Benjamín Netanyahu la conveniencia de retirar las tropas del sur de Líbano.
De acuerdo con Kisch, el mandatario estadounidense buscó impulsar el repliegue militar, pero Netanyahu respondió de manera categórica que esa posibilidad no está contemplada por su gobierno.
El ministro sostuvo que la política oficial de Israel es mantener la presencia militar en la zona mientras el grupo chiita Hezbolá continúe representando una amenaza para la población y las fuerzas de seguridad israelíes.
La postura del gabinete refleja la prioridad que el gobierno de Netanyahu otorga a la seguridad en la frontera norte, una región marcada por constantes tensiones y enfrentamientos con Hezbolá desde el recrudecimiento del conflicto regional.
La permanencia de las tropas israelíes en territorio cercano a la frontera libanesa podría convertirse en un nuevo punto de fricción entre Israel y Estados Unidos, cuyos gobiernos mantienen una estrecha alianza estratégica, aunque con diferencias en torno al manejo de la seguridad regional y la estabilidad en Medio Oriente.


