Washington, D.C.- El director de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), Terry Cole, aseguró que el combate al Cártel de Sinaloa y al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) constituye la máxima prioridad de la agencia, al considerar que el tráfico de fentanilo representa la mayor amenaza que enfrenta actualmente ese país en materia de drogas.

A través de un mensaje difundido por la Embajada de Estados Unidos en México, el funcionario sostuvo que el impacto del opioide sintético ha provocado una crisis sin precedentes en territorio estadounidense.

“El fentanilo es una amenaza como nunca antes habíamos visto. Los cárteles mexicanos, el Cártel de Sinaloa y el CJNG, son la prioridad número uno de la DEA. Ha destruido familias, ha devastado comunidades y ha puesto a prueba a las fuerzas del orden en todos los niveles”, afirmó Cole.

El titular de la DEA agregó que la ciudadanía estadounidense “espera y merece que la DEA elimine esta amenaza”, al tiempo que aseguró que la estrategia de la dependencia está enfocada en frenar el tráfico de opioides sintéticos y debilitar a las organizaciones criminales responsables de su distribución.

Las declaraciones se producen en un contexto de creciente presión del gobierno del presidente Donald Trump sobre los cárteles mexicanos. En los últimos meses, la administración estadounidense ha reiterado que el narcotráfico representa una amenaza para la seguridad nacional y ha solicitado acciones más contundentes para combatir a las organizaciones criminales que operan en ambos lados de la frontera.

Como parte de esa estrategia, en 2025 el gobierno de Trump incorporó a los cárteles mexicanos como una prioridad dentro de su política nacional contra el terrorismo, planteando el objetivo de neutralizar su capacidad para introducir drogas sintéticas, armas y víctimas de trata hacia territorio estadounidense.

No obstante, el Gobierno de México ha rechazado en diversas ocasiones cualquier posibilidad de una intervención directa de fuerzas estadounidenses en territorio nacional, al sostener que la cooperación bilateral en materia de seguridad debe desarrollarse bajo los principios de respeto mutuo, coordinación institucional y plena soberanía.

El combate al tráfico de fentanilo y a las organizaciones del crimen organizado continúa siendo uno de los temas más sensibles en la relación entre México y Estados Unidos, donde ambos gobiernos mantienen mecanismos de colaboración, aunque con diferencias sobre el alcance de las estrategias y el respeto a la jurisdicción de cada país.

Mientras Washington endurece su discurso y mantiene como prioridad el desmantelamiento de las principales organizaciones del narcotráfico, México insiste en privilegiar la cooperación bilateral sin comprometer su soberanía, en un escenario donde el tráfico de drogas sintéticas sigue representando uno de los mayores desafíos para la seguridad y la salud pública de ambas naciones.

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