REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO.- El actual brote de ébola que afecta a la República Democrática del Congo podría haber comenzado varios meses antes de lo que indican los registros oficiales, según información proporcionada por médicos locales y difundida por el diario británico The Telegraph.

De acuerdo con los reportes, el posible paciente cero de la epidemia habría sido una persona atendida a finales de enero en un hospital de la ciudad de Rwampara, ubicada en el este del país. El paciente no sobrevivió, pero durante su estancia en el centro médico presuntamente contagió a ocho trabajadores de la salud.

De confirmarse esta versión, el virus habría estado circulando durante al menos cuatro meses antes de ser detectado oficialmente por las autoridades sanitarias, lo que podría explicar la rápida expansión de los contagios registrados en las últimas semanas.

La hipótesis contrasta con la información oficial emitida por el Ministerio de Salud congoleño, que confirmó el primer caso del actual brote hasta el pasado 15 de mayo. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) había señalado previamente que el primer caso identificado correspondía a un trabajador sanitario de la ciudad de Bunia, quien comenzó a presentar síntomas el 25 de abril y posteriormente falleció.

La posible existencia de contagios desde enero ha generado preocupación entre organizaciones humanitarias y especialistas en salud pública debido a la dificultad para rastrear la cadena de transmisión.

Rachel Howard, asesora técnica superior de emergencias sanitarias del Comité Internacional de Rescate (IRC), advirtió que la magnitud real del brote podría ser considerablemente mayor que la reflejada en las estadísticas oficiales.

Según explicó, actualmente solo se ha logrado localizar al 20 por ciento de las personas que tuvieron contacto con individuos infectados, mientras que miles de posibles contactos permanecen sin identificar.

Esta situación complica los esfuerzos para contener la enfermedad y aumenta el riesgo de que el virus se extienda hacia países vecinos como Burundi y Sudán del Sur, donde las autoridades sanitarias permanecen en alerta.

Los especialistas también han expresado preocupación por la cepa involucrada en el brote, identificada como bundibugyo, una variante para la que actualmente no existen vacunas ni tratamientos específicos autorizados. No obstante, investigadores rusos han desarrollado una prueba diagnóstica que permitiría identificar esta cepa en un plazo de cuatro días, lo que podría facilitar las labores de vigilancia epidemiológica.

Hasta el 31 de mayo, las autoridades sanitarias de la República Democrática del Congo habían reportado 321 casos confirmados y 48 fallecimientos relacionados con el brote, considerado ya uno de los más importantes registrados en la historia reciente del país.

Mientras continúan las investigaciones para determinar el origen exacto de la epidemia, organismos internacionales mantienen desplegados equipos de respuesta para fortalecer la detección de casos, el rastreo de contactos y las medidas de contención destinadas a evitar una propagación regional de la enfermedad.

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