MUNDO.- Un déficit de ácidos grasos omega-3 en la sangre podría elevar el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer, especialmente entre las mujeres, advirtió la nutricionista y gastroenteróloga Nuria Dianova, quien destacó que una alimentación adecuada puede desempeñar un papel fundamental en la protección de la salud cerebral.
De acuerdo con declaraciones de la especialista difundidas por el medio Gazeta, aunque el pescado graso es una de las principales fuentes de omega-3, su alto costo y la calidad variable de algunos suplementos dificultan que muchas personas mantengan una ingesta constante de este nutriente esencial.
Ante este panorama, Dianova recomendó recurrir a alternativas vegetales accesibles y fáciles de incorporar a la dieta diaria para compensar la carencia de omega-3 y favorecer el funcionamiento cognitivo.
Entre los alimentos más recomendados se encuentran las nueces de nogal (Juglans regia), consideradas por la experta como la fuente más rica de omega-3 entre todos los frutos secos. La especialista sugirió consumir entre cuatro y seis nueces al día como complemento de la alimentación principal, ya que aportan ácido alfa-linolénico, un ácido graso poliinsaturado esencial perteneciente a la familia omega-3.
Asimismo, resaltó los beneficios de las semillas de chía y su aceite, calificadas como un “superalimento” debido a su contenido de omega-3, proteínas, vitaminas del grupo B y diversos oligoelementos. Dianova explicó que este alimento también contribuye a mejorar la salud gastrointestinal, ayuda al control del azúcar en la sangre y genera sensación de saciedad.

Finalmente, la nutricionista mencionó las semillas y el aceite de lino o linaza como una de las opciones más económicas y con mayor concentración de omega-3 de origen vegetal. Aunque señaló que el aceite de lino tiene una vida útil limitada y no debe utilizarse para cocinar a altas temperaturas, indicó que puede emplearse en aderezos, mientras que la harina de lino resulta útil para la preparación de repostería casera.
La especialista concluyó que el consumo constante de productos vegetales ricos en omega-3 puede ofrecer beneficios importantes a largo plazo para la salud, particularmente en la prevención del deterioro cognitivo y el cuidado del cerebro.


