EU.- La respuesta sanitaria frente al actual brote de Ébola en la República Democrática del Congo y Uganda se ha visto seriamente afectada por la reducción del financiamiento estadounidense destinado a programas internacionales de salud, denunciaron trabajadores humanitarios y organizaciones no gubernamentales.

La directora del Comité Internacional de Rescate (IRC) para la República Democrática del Congo, Heather Reoch Kerr, advirtió que los recortes presupuestarios dejaron a la región en una situación de alta vulnerabilidad ante el avance del virus.

“Los recortes presupuestarios han dejado a la región en una situación de grave vulnerabilidad”, declaró la funcionaria la semana pasada.

La organización explicó que, antes de 2025, el Gobierno de Estados Unidos financiaba múltiples actividades de primera línea en el este congoleño, entre ellas programas de vigilancia epidemiológica, tratamiento de enfermedades, infraestructura sanitaria y medidas de prevención y control de infecciones.

Entre las acciones apoyadas destacaban la construcción de áreas de gestión de residuos, estaciones de lavado de manos, duchas sanitarias y letrinas en comunidades vulnerables.

Sin embargo, gran parte de ese financiamiento destinado a organizaciones humanitarias concluyó en marzo de 2025, provocando una reducción significativa de operaciones en zonas críticas. El IRC informó que sus programas pasaron de operar en cinco áreas sanitarias de la provincia de Ituri —donde comenzó el brote actual— a solo dos.

A esta situación se suma el debilitamiento institucional de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, luego de recortes y despidos masivos denunciados por antiguos funcionarios de la entidad.

Dos exempleados de la oficina del Inspector General de USAID revelaron a CNN que durante el proceso de desmantelamiento fueron despedidos especialistas con experiencia en manejo de brotes virales y coordinación con autoridades sanitarias locales.

“En la República Democrática del Congo éramos el principal donante en el ámbito sanitario y teníamos un gran poder de convocatoria; la gente contaba con nosotros, pero también confiaba en nosotros para la gestión y la supervisión”, afirmó uno de los exfuncionarios. “Perdimos todo el respeto y la credibilidad”, agregó.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud declaró que la epidemia de ébola en la República Democrática del Congo y Uganda constituye una “emergencia de salud pública de importancia internacional”.

De acuerdo con cifras oficiales, tras reforzarse la vigilancia epidemiológica se detectaron más de 900 casos sospechosos de ébola en territorio congoleño, incluidos 101 contagios confirmados.

Las autoridades sanitarias internacionales advirtieron que la crisis podría agravarse rápidamente debido a que el brote actual es causado por la variante Bundibugyo del virus, considerada altamente contagiosa y para la cual todavía no existen vacunas ni tratamientos específicos aprobados.

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