RUSIA.- Los gobiernos de China y Rusia manifestaron su rechazo a cualquier acción que vulnere la soberanía de los países de América Latina y el Caribe, durante la firma de una declaración conjunta encabezada por los presidentes Xi Jinping y Vladímir Putin en Pekín.
El documento, firmado en el marco de la visita oficial del mandatario ruso a China, reafirma el respaldo de ambas potencias al estatus de América Latina y el Caribe como “zona de paz”, además de defender el derecho de cada nación a elegir de manera independiente su modelo de desarrollo y sus alianzas internacionales.
“Las partes reafirman su apoyo al estatus de América Latina y el Caribe como zona de paz”, señala la declaración conjunta, que además rechaza cualquier acción que viole los principios de la Carta de las Naciones Unidas o que atente contra la soberanía y seguridad de otros Estados.
El posicionamiento de Moscú y Pekín surge en medio de crecientes tensiones geopolíticas y de una política exterior más agresiva por parte de la administración del presidente estadounidense Donald Trump hacia varios países latinoamericanos, especialmente Venezuela y Cuba.
En el texto, ambas naciones condenaron prácticas como ataques militares contra países soberanos, el uso de negociaciones como estrategia para preparar ofensivas y el debilitamiento político interno de gobiernos extranjeros. Asimismo, calificaron como inaceptable el “secuestro de líderes nacionales” y las acciones que, según indicaron, afectan el orden internacional establecido tras la Segunda Guerra Mundial.
Aunque la declaración no menciona directamente a países específicos, medios internacionales interpretan que algunas referencias apuntan a las recientes tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán.

Por otra parte, China y Rusia expresaron preocupación por la creciente militarización de las regiones polares impulsada por Washington y sus aliados, al tiempo que reiteraron su compromiso con el respeto al derecho internacional y la soberanía de los Estados del Ártico.
Ambos gobiernos coincidieron en la necesidad de preservar el Ártico como una zona de paz, estabilidad y baja tensión militar, además de impulsar mecanismos de diálogo y cooperación mediante organismos multilaterales como el Consejo Ártico.


