ISRAEL.- Miles de habitantes del noreste de la India se preparan para emigrar a Israel con el respaldo del gobierno israelí, según reportes difundidos por el diario The New York Times.

Se trata de miembros de la comunidad Bnei Menashe, originaria de los estados de Manipur y Mizoram, quienes se consideran descendientes de Manasés, figura bíblica asociada a una de las tribus de Israel que, según la tradición, fue deportada tras la invasión asiria hace aproximadamente 2,800 años.

Actualmente, esta comunidad suma cerca de 10 mil personas, de las cuales casi la mitad ha emigrado a Israel desde la década de 1990. Muchos de los que permanecen en territorio indio afirman estar listos para trasladarse en los próximos años. “Tenemos fe en la Torá. Tenemos plena confianza en el Gobierno israelí. Prometieron que todos los Bnei Menashe irán a Israel para 2030”, expresó Shimon Ngamthenlal, integrante del grupo.

Como parte de este proceso, Israel prevé trasladar a unas 250 personas adicionales a Tel Aviv en un vuelo desde Nueva Delhi, dentro del programa denominado “Alas del amanecer”. Además, en noviembre pasado, el gobierno israelí aprobó facilitar la migración del resto de la comunidad, incluyendo al menos 1,200 personas durante este año.

El primer ministro Benjamín Netanyahu calificó la medida como “una decisión importante sionista” que contribuirá a fortalecer regiones como Galilea, en el norte del país.

El impulso a este programa también responde a necesidades económicas. Israel busca reforzar su fuerza laboral luego de que los recientes conflictos hayan reducido el número de trabajadores migrantes, afectando diversos sectores productivos.

Para los Bnei Menashe, la migración representa tanto una motivación religiosa como una oportunidad económica. Mientras que en sus regiones de origen el ingreso per cápita ronda los 1,200 dólares anuales, en Israel supera los 55,000 dólares.

Asimismo, la comunidad enfrenta condiciones adversas en su lugar de origen, marcada por la violencia entre grupos étnicos locales, particularmente entre los meite y los kuki, estos últimos vinculados a los Bnei Menashe.

El interés por esta comunidad se remonta a la década de 1970, cuando antropólogos israelíes identificaron similitudes entre las tradiciones de los kuki y prácticas del judaísmo, incluyendo elementos culturales y relatos que evocan el éxodo bíblico.

“Nos llaman las Tribus Perdidas”, señaló W.L. Hangshing, presidente del Consejo de Bnei Menashe, en referencia a su identidad histórica y religiosa.

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