Estados Unidos.— En su último día programado en el espacio, la tripulación de la misión Artemis II continúa con los preparativos para su regreso a la Tierra, previsto para la noche del viernes 10 de abril, con una serie de maniobras clave para garantizar una reentrada segura.
De acuerdo con la NASA, los equipos en tierra afinan los detalles para el amerizaje de la nave Orion, programado alrededor de las 20:07 horas (tiempo local) frente a la costa de San Diego, en el océano Pacífico.
Durante la madrugada del viernes, la cápsula ejecutó un encendido de propulsores de nueve segundos que la colocó en la trayectoria final de regreso. La misión ya ha superado la mitad del trayecto de retorno. Previo a esta maniobra, se registró una pérdida temporal de comunicación con la Tierra; sin embargo, el contacto fue restablecido sin mayores contratiempos.

Las fases de reentrada incluyen la separación del módulo de tripulación y el módulo de servicio aproximadamente 42 minutos antes del amerizaje, seguida de ajustes en la trayectoria de entrada. La cápsula penetrará la atmósfera terrestre a unos 122 kilómetros de altitud, alcanzando velocidades cercanas a los 38 mil 400 kilómetros por hora.
Durante esta etapa crítica, se prevé un apagón de comunicaciones de aproximadamente seis minutos debido a la formación de plasma alrededor de la nave, mientras que la tripulación experimentará fuerzas de hasta 3.9 veces la gravedad terrestre.
Uno de los puntos clave de la misión es el desempeño del escudo térmico de Orion, luego de que en Artemis I se detectaran daños durante la reentrada. Para esta ocasión, la NASA optó por mantener el diseño original y modificar la trayectoria, evitando así retrasos significativos en el programa.

A diferencia de la misión anterior, Orion realizará una fase de planeo a unos 60 kilómetros de altitud antes de continuar su descenso, lo que permitirá reducir el estrés térmico sobre la estructura.
La secuencia final contempla el despliegue de la cubierta del compartimento frontal entre los 10 y 7 kilómetros de altura, seguido de la apertura de los paracaídas principales que disminuirán la velocidad antes del impacto en el mar.
Tras el amerizaje, la cápsula será estabilizada automáticamente y recuperada por equipos de rescate, quienes trasladarán a la tripulación al buque USS John P. Murtha. Posteriormente, los astronautas serán evacuados en helicóptero para someterse a evaluaciones médicas y finalmente trasladados al Centro Espacial Johnson, en Houston.
Con esta etapa final, Artemis II marca un avance significativo en los planes de exploración lunar tripulada, sentando las bases para futuras misiones hacia la Luna y, eventualmente, hacia Marte.


