Teherán.– El líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtabá Jameneí, emitió un mensaje dirigido a los países del Golfo Pérsico en el que los exhortó a tomar postura en el actual conflicto con Estados Unidos e Israel, instándolos a “ponerse del lado correcto” y a desconfiar de lo que calificó como “falsas promesas”.
El pronunciamiento se dio en el marco del 40.º día del martirio de Alí Jameneí, donde el dirigente iraní afirmó que las naciones vecinas están siendo testigos de un momento decisivo en la región.
“Comprendan correctamente, colóquense en el lugar correcto y desconfíen de las falsas promesas de los arrogantes”, expresó en su mensaje, en el que también manifestó que Irán espera una “reacción adecuada” por parte de estos países como muestra de hermandad y buena voluntad.
Advertencias y exigencias
En su discurso, Jameneí advirtió que Irán no dejará sin respuesta a quienes considera responsables de la agresión contra su territorio, en referencia a Estados Unidos e Israel.
“No dejaremos en paz a los criminales agresores. Exigiremos indemnización por los daños causados, la sangre de los mártires y las compensaciones de los heridos”, afirmó.
Asimismo, reiteró que la República Islámica no busca la guerra, pero dejó claro que no renunciará a lo que considera sus derechos legítimos.

Ormuz, eje estratégico
El líder iraní también anunció que la gestión del estrecho de Ormuz entrará en “una nueva etapa”, reforzando el control sobre esta vía clave para el comercio mundial de petróleo y gas.
Esta declaración se suma a las tensiones recientes en torno al tránsito marítimo en la zona, que han generado preocupación en los mercados internacionales.
Llamado interno ante efectos de la guerra
En el plano interno, Jameneí pidió a la población mantenerse unida y apoyarse mutuamente ante las dificultades derivadas del conflicto.
“Todos deben esforzarse por cuidarse unos a otros para reducir el impacto de las carencias propias de la guerra”, señaló.
Finalmente, el líder iraní calificó al pueblo como el “verdadero vencedor” del conflicto, al que describió como una imposición de Estados Unidos e Israel, y uno de los mayores agravios contra Irán.
El mensaje refuerza el tono firme de Teherán en medio de una crisis regional que mantiene en alerta a la comunidad internacional por sus posibles repercusiones políticas, económicas y de seguridad.

