Teherán.– La Comandancia de la Fuerza Naval del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica informó la madrugada de este viernes que la gestión del estrecho de Ormuz ha entrado en una “nueva fase”, en un contexto de creciente tensión geopolítica en la región.
A través de un mensaje difundido en redes sociales, la institución militar aseguró que, tras dos días de “silencio militar”, tanto aliados como adversarios han comprendido el cambio en la administración de esta estratégica vía marítima, clave para el comercio energético mundial.
Advertencias desde Washington
El anuncio se produce luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtiera a Irán que cese de inmediato el cobro de supuestas “tasas” a los buques petroleros que transitan por el estrecho.
De manera paralela, el nuevo líder supremo iraní, Mojtabá Jameneí, respaldó la implementación de una renovada administración sobre la ruta marítima, pese a las preocupaciones expresadas por compañías petroleras internacionales.

Ruta clave para el petróleo mundial
El estrecho de Ormuz es considerado uno de los puntos más estratégicos del planeta, ya que por esta vía circula aproximadamente el 20% del petróleo y gas que se comercializa a nivel global.
En días recientes, tras la escalada de tensiones y acciones militares entre Estados Unidos, Israel e Irán, Teherán habría restringido de forma significativa el paso por el estrecho, lo que provocó un aumento en los precios internacionales de los combustibles.
Tregua frágil y advertencias
El pasado martes, Trump anunció una suspensión temporal de ataques contra Irán por un periodo de dos semanas, condicionada a que la República Islámica garantice la apertura “completa, inmediata y segura” del estrecho.
Por su parte, el canciller iraní, Abbas Araghchi, afirmó que el tránsito podría mantenerse seguro mediante coordinación con las Fuerzas Armadas iraníes, aunque advirtió sobre limitaciones técnicas.
Sin embargo, medios internacionales señalan que Teherán podría abandonar el acuerdo de alto el fuego si continúan las presuntas violaciones por parte de Tel Aviv.
La situación mantiene en alerta a los mercados internacionales y a la comunidad global, ante el riesgo de una nueva escalada que afecte el suministro energético mundial.

