ISRAEL.- La tensión en Oriente Medio se intensificó este miércoles luego de que fuerzas de Israel y Estados Unidos bombardearan el yacimiento de gas South Pars, considerado el más grande del mundo, provocando incendios y el cierre parcial de sus operaciones en Irán.
De acuerdo con la agencia Fars News, citando a autoridades locales iraníes, varias secciones del complejo energético fueron puestas fuera de servicio para contener el fuego y evitar que las llamas se propagaran a otras áreas estratégicas del yacimiento.
Impacto inmediato en los mercados energéticos
El ataque generó una reacción inmediata en los mercados internacionales. Los precios del gas natural y del petróleo Brent —referencia energética en Europa— registraron fuertes incrementos durante la jornada.
El gas natural, que inició el día con una caída cercana al 2 %, terminó subiendo un 6.5 %, superando los 54 euros por megavatio hora. Por su parte, el petróleo Brent pasó de una baja inicial del 2 % a un aumento superior al 6 %, alcanzando niveles cercanos a los 109 dólares por barril hacia el mediodía.
Analistas señalan que la interrupción de operaciones en South Pars representa un riesgo significativo para el suministro global de energía, debido al papel clave del yacimiento en la producción mundial de gas.

Amenazas y advertencias de Teherán
Tras los bombardeos, el vocero del Cuartel General Central de Khatam al-Anbiya advirtió que Irán responderá atacando infraestructura energética vinculada a Estados Unidos e Israel.
“Las infraestructuras de combustible, energía y gas serán incendiadas y reducidas a cenizas a la primera oportunidad”, afirmó el portavoz militar iraní.
En paralelo, autoridades de Teherán exhortaron a ciudadanos y trabajadores a alejarse de refinerías y complejos petroquímicos ubicados en Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Catar, al advertir que dichas instalaciones se han convertido en “objetivos directos y legítimos”.
Ataques de represalia en la región
Como parte de la respuesta iraní, durante la noche del 18 al 19 de marzo se lanzó una masiva oleada de misiles dirigida —según Teherán— contra “instalaciones petroleras vinculadas a Estados Unidos” en distintos puntos del Golfo.
Entre los objetivos alcanzados se reportaron una planta de producción de gas natural licuado en Baréin, varias instalaciones de GNL en Catar y complejos energéticos en Arabia Saudita, lo que elevó aún más la preocupación internacional por una posible interrupción prolongada del suministro energético mundial.
Riesgo de crisis energética global
Especialistas advierten que la ampliación del conflicto hacia infraestructura energética estratégica podría desencadenar una crisis de suministro, incrementar la volatilidad de los precios del petróleo y gas, y generar efectos inflacionarios a escala global si las hostilidades continúan escalando en las próximas semanas.


