TABASCO.- En México, la enfermedad renal crónica (ERC) se ha convertido en un grave problema de salud pública, principalmente como consecuencia de padecimientos crónico-degenerativos como la diabetes y la hipertensión arterial, por lo que especialistas destacan la importancia de adoptar hábitos saludables desde la infancia y reforzar la detección temprana para evitar complicaciones que puedan poner en riesgo la vida.

En el marco del Día Mundial del Riñón, cuyo lema este año es “Salud renal para todos: cuidar a las personas, proteger el planeta”, la Secretaría de Salud hizo un llamado a la población tabasqueña a generar conciencia sobre el cuidado de estos órganos esenciales para el funcionamiento del cuerpo humano.

Las autoridades sanitarias explicaron que los riñones cumplen una función vital al filtrar los desechos y el exceso de líquidos de la sangre, los cuales son eliminados a través de la orina. Cuando se presenta insuficiencia renal, el organismo comienza a acumular líquidos, electrolitos y sustancias tóxicas como la urea, lo que puede derivar en enfermedad renal crónica.

Entre los principales factores que deterioran la función renal destacan hábitos modificables relacionados con el estilo de vida, como el tabaquismo, el consumo excesivo de alimentos ultraprocesados ricos en azúcar y sal, bebidas azucaradas, alcohol, obesidad, sedentarismo, exposición prolongada al calor, contaminación ambiental y contacto con agroquímicos o sustancias nefrotóxicas.

De acuerdo con estimaciones del estudio de la Carga Global de Enfermedades, la prevalencia mundial de la enfermedad renal crónica es cercana al 9 por ciento; sin embargo, en México podría superar el 15 por ciento. Entidades como Veracruz, Tabasco, Ciudad de México, Oaxaca y Tlaxcala concentran las tasas más altas de mortalidad asociadas a este padecimiento.

Como parte de las acciones preventivas, la Secretaría de Salud recomendó seguir las llamadas “8 Reglas de Oro” para el cuidado de los riñones:

  • Realizar actividad física de manera regular.
  • Controlar los niveles de glucosa en sangre.
  • Vigilar y mantener estable la presión arterial.
  • Llevar una alimentación saludable y controlar el peso.
  • Consumir suficiente agua simple.
  • Evitar fumar.
  • No automedicarse con analgésicos o antiinflamatorios.
  • Realizar chequeos médicos de la función renal ante factores de riesgo.

Asimismo, exhortó a acudir de inmediato a la unidad médica más cercana en caso de presentar síntomas como náuseas, vómitos, pérdida de apetito, fatiga, problemas de sueño, cambios en la producción de orina, hinchazón en pies y tobillos, calambres musculares o presión arterial elevada, ya que la atención oportuna puede prevenir daños irreversibles y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Las autoridades reiteraron que la prevención, la educación en salud y los diagnósticos tempranos son claves para reducir el impacto social y familiar que genera la enfermedad renal crónica en la población.

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