CHIAPAS.- La reciente difusión de información sobre supuestas multas millonarias contra tortillerías y repartidores por vender tortillas almacenadas en hieleras generó preocupación entre consumidores y comerciantes; sin embargo, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) aclaró que no tiene facultades para sancionar este tipo de prácticas por motivos sanitarios, aunque reconoció que el riesgo para la salud sí existe.

El organismo explicó que en ningún estado del país puede imponer multas relacionadas con condiciones de higiene, manejo de alimentos o salubridad, luego de que un funcionario en Tamaulipas asegurara públicamente que podrían aplicarse sanciones de hasta cuatro millones de pesos.

A pesar de ello, especialistas y actores del sector señalan que almacenar tortillas en hieleras constituye una práctica que incumple normas básicas de salubridad, ya que favorece la proliferación de bacterias y la contaminación del alimento.

Práctica extendida por ahorro de costos

De acuerdo con testimonios del sector tortillero, esta modalidad se popularizó principalmente entre establecimientos irregulares que buscan reducir costos operativos y aumentar sus ganancias, práctica que con el tiempo fue normalizada por los consumidores.

Según las recomendaciones sanitarias, las tortillas deberían comercializarse con etiquetado que incluya el nombre del negocio productor, propietario, número de registro, fecha de elaboración y caducidad, además de utilizar papel grado alimenticio y empaques adecuados. Sin embargo, cumplir con estas disposiciones implica gastos adicionales que muchos negocios evitan asumir.

Consumidores desconocen el origen del producto

Uno de los principales problemas sociales señalados es que gran parte de la población desconoce el origen de las tortillas que consume diariamente, ya que son entregadas mediante motorepartidores directamente en los domicilios.

Los consumidores, en muchos casos, no saben si el producto es elaborado con maíz o harina ni si podría tratarse de tortillas recicladas. Un empresario del ramo, que pidió anonimato, afirmó que muchos establecimientos reutilizan las tortillas sobrantes para evitar pérdidas económicas.

Incluso, aseguró que algunas tiendas de autoservicio, supermercados y abarrotes venden tortillas almacenadas en hieleras y devuelven el excedente al proveedor, donde presuntamente se remojan, se licúan y se mezclan nuevamente con la masa del día siguiente.

Riesgo sanitario y llamado a la conciencia

Aunque la Profeco no puede sancionar por cuestiones sanitarias —atribución que corresponde a autoridades de salud—, el tema ha encendido alertas sobre la seguridad alimentaria y la necesidad de mayor vigilancia, así como de una mayor conciencia ciudadana sobre el consumo responsable.

Especialistas coinciden en que la problemática no solo involucra a autoridades y productores, sino también a los consumidores, quienes al priorizar precios bajos sobre la calidad contribuyen indirectamente a la permanencia de prácticas que podrían representar un riesgo para la salud pública.

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