Hipólito García | Reporteros del Sur

La tensión acumulada durante años entre Israel, Estados Unidos e Irán desembocó a finales de febrero de 2026 en una de las escaladas militares más graves en Oriente Medio en décadas. En apenas dos semanas, bombardeos, ataques con misiles y operaciones navales han dejado miles de muertos, daños en varios países de la región y el riesgo creciente de una guerra regional de gran escala.

El conflicto comenzó el 28 de febrero, cuando Israel lanzó una ofensiva aérea de gran magnitud contra objetivos estratégicos dentro de Irán, en una operación coordinada con Estados Unidos que incluyó ataques con misiles y bombardeos contra instalaciones militares, centros de mando y presuntos sitios vinculados al programa nuclear iraní.

El inicio de la ofensiva

La operación, denominada por el gobierno israelí “Rugido del León”, se produjo tras el colapso de las negociaciones entre Washington y Teherán sobre el programa nuclear iraní y el desarrollo de misiles balísticos. Israel argumentó que la ofensiva era necesaria para neutralizar lo que considera una amenaza directa a su seguridad nacional.

Desde las primeras horas de la ofensiva, aviones israelíes y fuerzas estadounidenses atacaron múltiples ciudades iraníes, incluida la capital, Teherán. Las instalaciones gubernamentales y militares figuraron entre los principales objetivos.

La intensidad de los ataques provocó un impacto inmediato en la región. Diversos analistas advirtieron que la operación no sólo buscaba debilitar la capacidad militar iraní, sino también presionar para un cambio político dentro del régimen de Teherán.

Respuesta iraní y expansión del conflicto

Irán respondió rápidamente con una serie de ataques con misiles y drones contra Israel y bases militares estadounidenses en la región, lo que amplió el conflicto a varios países del Golfo Pérsico.

Los misiles iraníes alcanzaron zonas residenciales en Israel, provocando víctimas civiles y daños en ciudades cercanas a Jerusalén. A pesar de los sistemas de defensa antimisiles, varios proyectiles lograron impactar en territorio israelí.

Al mismo tiempo, Teherán lanzó ataques contra objetivos en países aliados de Washington en el Golfo, incluyendo Bahréin, donde drones y misiles alcanzaron edificios y una instalación vinculada a la Quinta Flota de Estados Unidos.

Las represalias también se extendieron a otros frentes. Milicias aliadas de Irán, como Hezbollah en Líbano, intensificaron ataques contra Israel, lo que llevó al ejército israelí a bombardear posiciones en territorio libanés.

Bombardeos masivos y escalada militar

Durante la segunda semana de hostilidades, la intensidad de los ataques aumentó notablemente. Washington aseguró haber golpeado miles de objetivos militares y estratégicos en Irán, incluyendo infraestructura de misiles balísticos y sistemas de defensa aérea.

El Pentágono anunció que los bombardeos continuarían e incluso se intensificarían, con jornadas de ataques descritas como “las más intensas” desde el inicio de la ofensiva.

En paralelo, Irán advirtió que podría bloquear el estrecho de Ormuz, una de las rutas petroleras más importantes del mundo, lo que ha provocado un alza en los precios del petróleo y temor a una crisis energética global.

Balance de víctimas y daños

A once días del inicio de la guerra, el conflicto ya ha dejado más de dos mil muertos en varios países, según estimaciones difundidas por medios internacionales.

Las cifras preliminares indican:

  • Irán: al menos 1,270 muertos por bombardeos.
  • Líbano: cerca de 486 fallecidos en ataques israelíes.
  • Israel: civiles y soldados muertos por misiles iraníes.
  • Estados Unidos: al menos siete militares muertos y más de 140 heridos.

Además, ataques y daños se han reportado en Irak, Siria, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Bahréin y Kuwait, lo que refleja la dimensión regional del conflicto.

Crisis política en Irán

Uno de los acontecimientos más dramáticos fue la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, durante los ataques iniciales, lo que provocó una crisis política interna.

Posteriormente, autoridades iraníes anunciaron que Mojtaba Jamenei, hijo del líder fallecido, fue designado como nuevo líder supremo, en medio de la guerra y la presión internacional.

Riesgo de una guerra regional

El conflicto ha provocado el cierre temporal de espacios aéreos, interrupciones en el transporte internacional y un aumento de la tensión entre potencias globales. Analistas advierten que la participación directa de Estados Unidos y la respuesta iraní podrían arrastrar a más países a la confrontación.

Mientras tanto, el presidente estadounidense ha señalado que los ataques podrían prolongarse durante semanas si Irán no detiene su programa nuclear y sus operaciones militares en la región.

Un conflicto aún abierto

A dos semanas del inicio de la ofensiva, los bombardeos continúan y las negociaciones diplomáticas permanecen prácticamente paralizadas. Los ataques cruzados entre Israel, Estados Unidos e Irán han transformado una crisis prolongada en un conflicto armado abierto con repercusiones globales, cuyo desenlace sigue siendo incierto.

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