EU.- El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, aseguró que Washington mantendrá en estricta reserva sus próximos movimientos militares en medio de la escalada del conflicto con Irán, al señalar que la estrategia busca impedir que Teherán pueda anticipar las acciones estadounidenses.
En una entrevista con el programa 60 Minutes, el funcionario sostuvo que la administración del presidente Donald Trump no revelará detalles sobre las operaciones en curso ni sus posibles límites.
“El presidente Trump lo sabe, yo lo sé. No se le dice el plan al enemigo. No se le dice a la prensa. No se le dice a nadie cuáles serían tus límites en una operación”, declaró Hegseth durante la entrevista.
El secretario añadió que la estrategia estadounidense consiste en mantener la incertidumbre sobre sus capacidades y decisiones militares. “Queremos que los iraníes se mantengan en vilo, que duden y se pregunten hasta dónde podríamos estar dispuestos a llegar”, afirmó.
Asimismo, Hegseth indicó que Washington se reserva la posibilidad de emplear diferentes opciones militares, incluso el eventual despliegue de tropas en territorio iraní, aunque subrayó que actualmente no existe presencia de fuerzas terrestres estadounidenses en ese país.
“Sería completamente imprudente no reservarnos el derecho de optar por cualquier opción, ya sea que incluya tropas sobre el terreno o no”, puntualizó.

Nuevo líder supremo en Irán
En medio de la creciente tensión regional, Seyed Mojtabá Jameneí fue designado recientemente como nuevo líder supremo de Irán tras la muerte de su padre, el ayatolá Alí Jameneí, ocurrida durante los primeros bombardeos lanzados por Estados Unidos e Israel contra Teherán.
Con 56 años, Mojtabá Jameneí se convierte en la máxima autoridad política y religiosa del país, con la última palabra en los asuntos de Estado y como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica.
Nacido el 8 de septiembre de 1969 en Mashhad, una de las ciudades religiosas más importantes de Irán, Jameneí inició desde joven estudios de teología y en 1999 continuó su formación clerical.
Su trayectoria política comenzó a consolidarse durante la Guerra Irán-Irak en la década de 1980, cuando sirvió en un batallón militar donde estableció relaciones con figuras que posteriormente ocuparon altos cargos en el aparato de seguridad del país.
Analistas señalan que el nuevo líder mantiene estrechos vínculos con la Guardia Revolucionaria y con la milicia Basij, además de haber sostenido relaciones con dirigentes del denominado “Frente de Resistencia”, entre ellos Hassan Nasrallah, líder de Hezbolá, y Qassem Soleimani, excomandante de la Fuerza Quds, ambos fallecidos en operaciones atribuidas a Estados Unidos e Israel.
Jameneí, quien es viudo y padre de tres hijos, fue sancionado por Washington en 2019, acusado por la Casa Blanca de promover las ambiciones regionales de su padre y apoyar políticas consideradas desestabilizadoras por Estados Unidos.
La designación del nuevo líder supremo ocurre en un momento de alta tensión geopolítica, con un conflicto en expansión que amenaza con impactar la estabilidad de Oriente Medio y los mercados energéticos internacionales.


