Pekín.— El Ministerio de Comercio de China instó a Estados Unidos a cancelar los aranceles impuestos de manera unilateral a sus socios comerciales, luego de que el Tribunal Supremo estadounidense declarara ilegales varios gravámenes aprobados durante el mandato del presidente Donald Trump.
En un comunicado difundido por medios oficiales chinos, la dependencia señaló que “insta a Estados Unidos a cancelar los aranceles impuestos de manera unilateral a sus socios comerciales”, y reiteró que “en una guerra comercial no hay ganadores y el proteccionismo no lleva a ninguna parte”.
La cartera informó que actualmente realiza una “evaluación integral” del contenido y el impacto de la sentencia judicial, al considerar que estas tarifas violan tanto las normas internacionales de comercio como el propio marco jurídico interno estadounidense.
Entre las medidas cuestionadas se encuentran los denominados “aranceles recíprocos” y los gravámenes vinculados al combate del tráfico de fentanilo, los cuales Pekín calificó como acciones unilaterales que “no responden al interés de ninguna de las partes”. China reiteró además su oposición a cualquier incremento arancelario impuesto de forma unilateral.

El fallo judicial limita facultades del Ejecutivo
El Tribunal Supremo de Estados Unidos resolvió, por seis votos contra tres, que la Casa Blanca excedió las facultades otorgadas por el Congreso al utilizar una ley de emergencia económica de 1977 para imponer aranceles globales y gravámenes específicos contra distintos países.
De acuerdo con la sentencia, los fundamentos jurídicos empleados por la Administración Trump no se ajustaban a los límites legales establecidos, por lo que quedaron anulados tanto los recargos dirigidos a combatir el tráfico de drogas como los llamados “aranceles recíprocos”.
Trump anuncia medidas alternativas
Tras el fallo, el presidente Donald Trump calificó la decisión como una “vergüenza” durante un encuentro con gobernadores en la Casa Blanca, aunque aseguró que su administración cuenta con un “plan B”.
El mandatario anunció su intención de recurrir a otras bases legales para imponer un nuevo arancel global del 10 % a las importaciones, porcentaje que posteriormente planteó elevar hasta el 15 %, con el objetivo de mantener la presión comercial sobre sus socios internacionales pese al revés judicial.
El pronunciamiento de China refleja la persistente tensión comercial entre ambas potencias, en un contexto donde las disputas arancelarias continúan influyendo en el comercio global y en las relaciones económicas bilaterales.


