Eslovaquia.- La crisis energética en Europa del Este se intensificó este sábado luego de que el primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, advirtiera que su país suspenderá el suministro de electricidad de emergencia a Ucrania si no se restablece el flujo de petróleo ruso a través del estratégico oleoducto Druzhba.
El mandatario fue contundente al señalar que, si el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, no restablece el suministro antes del lunes, ordenará a las empresas energéticas eslovacas detener de inmediato el envío de electricidad, una medida que podría agravar aún más la ya frágil infraestructura energética ucraniana.
Fico acusó a Kiev de actuar con “malicia” hacia su país y denunció que la interrupción del suministro de hidrocarburos ha provocado pérdidas económicas significativas y complicaciones logísticas. Según el primer ministro, la suspensión previa del gas natural causó daños estimados en 500 millones de euros anuales, mientras que el corte del petróleo representa un nuevo golpe a la seguridad energética eslovaca.

El conflicto gira en torno al oleoducto Druzhba, una de las principales rutas de transporte de petróleo ruso hacia Europa Central, cuya interrupción ha obligado a Eslovaquia a recurrir a sus reservas estratégicas. El gobierno eslovaco anunció la liberación de 250 mil toneladas de crudo para garantizar el funcionamiento de la refinería nacional y priorizar el abastecimiento interno.
En paralelo, la refinería Slovnaft suspendió las exportaciones de diésel a Ucrania para concentrarse en el mercado nacional, reflejando la creciente presión sobre el sector energético regional.
La tensión también involucra a Hungría, cuyo primer ministro, Viktor Orbán, confirmó la suspensión del suministro de diésel a Ucrania hasta que se restablezca el flujo de petróleo ruso. La medida fue respaldada por el ministro de Exteriores húngaro, quien afirmó que su país no cederá ante presiones que comprometan su seguridad energética.
Fico también defendió la decisión de su gobierno de no participar en un préstamo militar europeo destinado a Ucrania, argumentando que las relaciones bilaterales se han deteriorado y que Eslovaquia debe priorizar sus propios intereses nacionales.
La amenaza de suspender el suministro eléctrico representa un punto crítico para Ucrania, que depende en parte de la energía importada para estabilizar su red, especialmente durante periodos de alta demanda y tras los daños sufridos en su infraestructura.
Analistas advierten que esta disputa podría profundizar las divisiones dentro de Europa y afectar el equilibrio energético regional, en un momento en que la guerra y las sanciones continúan redefiniendo las relaciones políticas y económicas en el continente.


