MUNDO.- El aumento de la presencia militar de Estados Unidos en bases estratégicas cercanas a Irán ha encendido las alertas internacionales, en medio de advertencias directas de Washington y la posibilidad de un ataque limitado contra la nación persa, según revelan imágenes satelitales y datos de seguimiento aéreo difundidos por el The New York Times.
Las imágenes más recientes muestran una concentración inusual de aeronaves en la base aérea Muwaffaq Salti, ubicada en Jordania, donde actualmente se encuentran más de 60 cazas, aproximadamente el triple del número habitual. Entre ellos destacan unidades F-35, aviones de combate de última generación, así como drones, helicópteros y nuevos sistemas de defensa antiaérea.
De acuerdo con registros de vuelos, al menos 68 aviones de transporte militar han aterrizado en esta base desde el pasado 15 de febrero, lo que evidencia un reforzamiento logístico significativo. Paralelamente, el Ejército estadounidense ha desplegado decenas de aeronaves en distintas bases cercanas a territorio iraní y mantiene cerca de 12 buques de guerra en la región, bajo el mando del Comando Central de Estados Unidos, responsable de las operaciones en Oriente Medio.

Este despliegue ocurre en un contexto de creciente confrontación política y militar. El presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió recientemente que “cosas malas” podrían ocurrir si no se alcanza un acuerdo con Teherán, al que otorgó un plazo de entre 10 y 15 días para avanzar en las negociaciones. Posteriormente, confirmó que su gobierno evalúa un “ataque limitado” como parte de las opciones sobre la mesa.
La tensión contrasta con los recientes esfuerzos diplomáticos. El pasado 6 de febrero, representantes de ambas naciones sostuvieron conversaciones indirectas en Mascate, capital de Omán, para abordar el programa nuclear iraní. Posteriormente, una nueva ronda de contactos se llevó a cabo en Ginebra, en Suiza, donde ambas partes calificaron el diálogo como positivo, aunque sin acuerdos definitivos.
Sin embargo, el gobierno iraní ha reiterado que está preparado para responder con contundencia a cualquier acción militar, advirtiendo que un cese total de su programa de enriquecimiento de uranio es “absolutamente inaceptable”.
Analistas internacionales advierten que el aumento de fuerzas militares en la región podría agravar la inestabilidad global, con posibles repercusiones en la economía mundial, el precio del petróleo y la seguridad internacional. Mientras continúan las negociaciones, la comunidad internacional observa con preocupación una escalada que podría derivar en un nuevo conflicto armado con consecuencias impredecibles.


