SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, CHIAPAS.- En el marco de los encuentros de reflexión por el 30 aniversario de los Acuerdos de San Andrés, la socióloga e investigadora Araceli Burguete destacó la participación fundamental de las mujeres durante el proceso de diálogo entre el Ejército Zapatista de Liberación Nacional y el gobierno federal, subrayando su contribución en la defensa de los derechos de las mujeres indígenas.

Burguete recordó que el 10 de septiembre de 1995 ambas partes acordaron las reglas del diálogo y la instalación de seis mesas temáticas, una de las cuales abordaría específicamente los derechos de las mujeres en Chiapas. No obstante, ante la incertidumbre que rodeaba el proceso, algunos temas fueron integrados como subtemas dentro de la mesa número uno, centrada en derechos y cultura indígena.

La investigadora explicó que, en ese contexto, se conformó el grupo cuatro, enfocado en los derechos y la cultura de la mujer indígena, lo que permitió visibilizar las demandas y propuestas de este sector históricamente marginado.

Asimismo, señaló que la defensa de los derechos de las mujeres ya formaba parte del proyecto político del EZLN desde antes de su levantamiento en 1994, cuando el movimiento conmemoraba el 8 de marzo como el Día de la Mujer Trabajadora. Además, dentro de sus diez leyes revolucionarias incluyeron una normativa orientada a transformar la condición de la mujer indígena, reconociendo derechos como decidir cuántos hijos tener y cuidar, un planteamiento considerado complejo para la época debido a los tabúes religiosos y sociales.

Burguete también recordó el papel de lideresas zapatistas como la Ana María, quien —según explicó— manifestó inconformidad por la falta de reconocimiento a las mujeres durante el proceso, debido a que la atención mediática se concentró en ciertas figuras masculinas. En contraste, mencionó a la Comandanta Ramona, a quien calificó como una figura emblemática del movimiento y cuya pérdida, derivada de problemas de salud, representó un golpe significativo para la lucha indígena.

Finalmente, la socióloga lamentó que dentro del programa conmemorativo por los 30 años de los Acuerdos de San Andrés no se haya contemplado una mesa específica dedicada a analizar el papel de las mujeres, pese a su relevancia histórica en la construcción de estos acuerdos.

CHIAPAS.- En el marco de los encuentros de reflexión por el 30 aniversario de los Acuerdos de San Andrés, la socióloga e investigadora Araceli Burguete destacó la participación fundamental de las mujeres durante el proceso de diálogo entre el Ejército Zapatista de Liberación Nacional y el gobierno federal, subrayando su contribución en la defensa de los derechos de las mujeres indígenas.

Burguete recordó que el 10 de septiembre de 1995 ambas partes acordaron las reglas del diálogo y la instalación de seis mesas temáticas, una de las cuales abordaría específicamente los derechos de las mujeres en Chiapas. No obstante, ante la incertidumbre que rodeaba el proceso, algunos temas fueron integrados como subtemas dentro de la mesa número uno, centrada en derechos y cultura indígena.

La investigadora explicó que, en ese contexto, se conformó el grupo cuatro, enfocado en los derechos y la cultura de la mujer indígena, lo que permitió visibilizar las demandas y propuestas de este sector históricamente marginado.

Asimismo, señaló que la defensa de los derechos de las mujeres ya formaba parte del proyecto político del EZLN desde antes de su levantamiento en 1994, cuando el movimiento conmemoraba el 8 de marzo como el Día de la Mujer Trabajadora. Además, dentro de sus diez leyes revolucionarias incluyeron una normativa orientada a transformar la condición de la mujer indígena, reconociendo derechos como decidir cuántos hijos tener y cuidar, un planteamiento considerado complejo para la época debido a los tabúes religiosos y sociales.

Burguete también recordó el papel de lideresas zapatistas como la Ana María, quien —según explicó— manifestó inconformidad por la falta de reconocimiento a las mujeres durante el proceso, debido a que la atención mediática se concentró en ciertas figuras masculinas. En contraste, mencionó a la Comandanta Ramona, a quien calificó como una figura emblemática del movimiento y cuya pérdida, derivada de problemas de salud, representó un golpe significativo para la lucha indígena.

Finalmente, la socióloga lamentó que dentro del programa conmemorativo por los 30 años de los Acuerdos de San Andrés no se haya contemplado una mesa específica dedicada a analizar el papel de las mujeres, pese a su relevancia histórica en la construcción de estos acuerdos.

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