Hipólito García | Reporteros del Sur

El acoso escolar continúa siendo una problemática persistente en el estado de Tabasco, donde casos recientes han reavivado la discusión sobre la responsabilidad de las instituciones educativas y la urgencia de fortalecer los mecanismos de prevención y atención.

Un caso que conmocionó a la comunidad universitaria

La muerte de Ximena, estudiante de la División Académica de Ciencias Sociales y Humanidades (DACSyH) de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT), ha generado indignación y dolor en la sociedad tabasqueña.

El pasado 12 de febrero, la joven cayó de uno de los edificios del campus y, tras permanecer cinco días hospitalizada, falleció a consecuencia de las lesiones sufridas. Su padre, Salvador González Rodríguez, responsabilizó públicamente a la universidad al asegurar que su hija sufría acoso constante dentro de la institución.

“La Universidad no hizo nada por ayudar a mi hija. Todos los días vivía bullying”, declaró, al señalar presunta omisión por parte de las autoridades universitarias ante situaciones de violencia y hostigamiento que, afirma, enfrentan estudiantes dentro del plantel.

Tras la tragedia, anunció la creación de la fundación “Por Amor a Ximena”, cuyo objetivo será brindar apoyo a jóvenes que atraviesen situaciones de acoso y violencia en entornos escolares.

Un problema que no es aislado

Aunque el caso de Ximena ha impactado profundamente a la opinión pública, no se trata de un hecho aislado en Tabasco. En los últimos años se han reportado múltiples denuncias de acoso escolar en distintos niveles educativos, desde primaria hasta nivel medio superior y superior.

En Villahermosa y otros municipios, padres de familia han realizado protestas para exigir la intervención de directivos ante agresiones físicas, hostigamiento psicológico y casos de ciberbullying. En algunos planteles, estudiantes han denunciado que los protocolos de atención no se activan de manera inmediata o que las quejas no avanzan.

Asimismo, colectivos y organizaciones civiles han señalado la presencia de violencia de género dentro de instituciones educativas, donde alumnas denuncian acoso por parte de compañeros e incluso docentes, lo que en algunos casos ha derivado en cambios de escuela o abandono escolar.

Impacto y consecuencias

Especialistas en educación y salud mental advierten que el bullying no solo afecta el rendimiento académico, sino que puede provocar ansiedad, depresión, aislamiento social y, en casos extremos, conductas autolesivas.

Aunque existen protocolos y líneas de denuncia, padres y estudiantes coinciden en que aún falta mayor seguimiento, acompañamiento psicológico y sanciones claras para quienes incurren en este tipo de conductas.

Llamado a la acción

El caso reciente ha reavivado la exigencia social para que las instituciones educativas en Tabasco revisen y fortalezcan sus mecanismos de prevención, detección temprana y atención oportuna.

La discusión pública no solo gira en torno a responsabilidades individuales, sino a la necesidad de construir entornos escolares seguros, donde las denuncias sean atendidas con seriedad y sensibilidad.

La muerte de Ximena ha puesto el tema nuevamente en el centro del debate. La demanda social es clara: que ninguna estudiante o estudiante más enfrente solo una situación de acoso y que las instituciones actúen antes de que la violencia escale a consecuencias irreparables.

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