Madrid, España.– Más de 500 tractores y alrededor de 8 mil manifestantes colmaron este miércoles las principales calles de la capital española durante una multitudinaria “tractorada”, convocada por las organizaciones Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos y la Unión Nacional de Asociaciones del Sector Primario Independientes (Unaspi), en protesta contra el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y Mercosur, así como ante posibles recortes a la Política Agraria Común (PAC).
Los participantes avanzaron en cinco columnas procedentes de Torrejón de la Calzada, Guadalajara, El Espinar, Robregordo y Arganda del Rey, que confluyeron alrededor de las 11:00 horas en la Plaza de Colón, desde donde marcharon hacia la sede del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
Para garantizar la seguridad del evento, se desplegó un operativo integrado por más de mil agentes de la Policía Nacional, 800 elementos de la Guardia Civil y efectivos de diversas policías locales.

Entre las principales demandas del sector destaca el rechazo a políticas que, aseguran, debilitan la soberanía alimentaria y generan competencia desleal frente a productos provenientes de terceros países. Las organizaciones agrarias advirtieron que, pese a la paralización temporal del acuerdo UE–Mercosur tras una demanda del Parlamento Europeo ante el Tribunal de Justicia de la UE, existe preocupación por una posible entrada en vigor provisional impulsada por la Comisión Europea.
Asimismo, denunciaron el aumento de los costos de producción derivado del conflicto en Ucrania, lo que ha reducido la rentabilidad del campo, además de señalar los amplios márgenes de las cadenas de distribución, que incrementan significativamente la brecha entre precios de origen y destino.
A estas problemáticas se suman, indicaron, los recortes a la PAC, la excesiva burocracia, la falta de actualización en protocolos de sanidad animal y la ausencia de incentivos que favorezcan el relevo generacional.
Las protestas en Madrid se suman a movilizaciones recientes del sector agrícola en países como Francia y Bélgica, reflejando un descontento creciente en Europa frente a las políticas comerciales y agrícolas que, aseguran, ponen en riesgo la viabilidad del campo.


