TAPACHULA, CHIAPAS.- La situación en la frontera sur de México se ha vuelto crítica ante el ingreso ilegal de pesticidas prohibidos en el país, una problemática que ya impacta no sólo la producción agrícola, sino también la salud de las abejas, especies clave para la polinización y la seguridad alimentaria.

Pese a que la Secretaría de Agricultura ha prohibido alrededor de 40 plaguicidas, varios de estos continúan entrando de manera clandestina por la frontera entre México y Guatemala, particularmente en el estado de Chiapas, denunció Alberto Barrios Escobar, vicepresidente de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra) en Tapachula y académico de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH).

El representante empresarial señaló que el contrabando de estos productos químicos, provenientes principalmente de Centroamérica, ha contribuido a la mortandad masiva de abejas registrada desde el año pasado en la región del Soconusco, situación que ha encendido las alertas entre productores, académicos y cámaras empresariales.

Barrios Escobar hizo un llamado a los gobiernos federal y estatal para reforzar la vigilancia en la franja fronteriza y evitar que continúen ingresando plaguicidas que ya fueron vetados en México, pero que siguen siendo utilizados por algunos productores.

“Es una realidad que se siguen usando estos artículos. A diferencia de la frontera con Belice o Guatemala, donde hay pasos oficiales, sabemos que desde el norte de Chiapas, en la zona de Palenque, hasta la barra de Cahoacán, existen múltiples formas de cruzar el río Suchiate”, expuso.

Ante esta problemática, informó que se conformó un organismo interinstitucional integrado por la academia y el sector productivo, particularmente asociaciones de fruticultores, bananeros, productores de rambután y apicultores. Este grupo incluye a dependencias de los tres órdenes de gobierno en materia agropecuaria, como la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), Agricultura del Estado y secretarías del campo municipales, además de instituciones como El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) y la Benemérita UNACH, a través de la Escuela de Sistemas Alimentarios.

El académico, quien forma parte de este organismo, reveló que los análisis realizados a muestras de abejas muertas confirmaron la presencia de más de 40 moléculas de distintos pesticidas, muchos de ellos prohibidos en el país.

“Las muestras tomadas confirmaron que las abejas estaban contaminadas”, puntualizó.

La crisis ambiental en el Soconusco ha puesto en evidencia la urgencia de fortalecer los controles fronterizos y de implementar acciones coordinadas para frenar el tráfico de químicos ilegales, proteger a los polinizadores y salvaguardar la producción de alimentos en la región.

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