Redacción | Reporteros del Sur
La caída de Adán Augusto López Hernández no fue repentina ni ajena: fue el desenlace de decisiones propias y de un vínculo que se volvió tóxico para Morena. Su salida del control del Senado frena el desgaste de la Cuarta Transformación, recompone la relación con la presidenta Claudia Sheinbaum y marca un punto de inflexión en la lucha por el poder rumbo a las definiciones de 2026, así escribió el periodista Álvaro Delgado en su Videocolumna:
Pues sí, la barredora barrió con Adán Augusto López Hernández del día de hoy y dice así. Adán Augusto López Hernández, en efecto, se derrumbó.
Estaba endeble y tambaleante desde que su amigo Hernán Bermúdez Requena, el jefe del grupo criminal La Barredora de Tabasco, huyó del país hace un año y en septiembre fue capturado en Paraguay para ser encerrado en el Penal de Alta Seguridad del Altiplano por cargos de secuestro, extorsión, robo de combustible y delincuencia organizada. Durante más de tres décadas ascendieron juntos en el PRI y en Morena, y juntos también se vinieron abajo. La caída política de Adán Augusto sólo se debe a él mismo, hay que decirlo.
Nadie le dijo que pusiera la seguridad de los tabasqueños en manos de un criminal que sirvió a los exgobernadores priistas Manuel Gurría Ordoñez, Roberto Madrazo Pintado y Manuel Andrade Díaz, con quien él también trabajó mientras, no se olvide, combatían con las peores prácticas a Andrés Manuel López Obrador.
Tras su renuncia a la coordinación del Grupo Parlamentario de Morena y a la presidencia de la Junta de Coordinación Política del Senado, justo al iniciar este domingo 1 de febrero el periodo de sesiones del Congreso, López Hernández anunció que no solicitará licencia como legislador y que hará trabajo territorial para Morena, en lo que es una coartada que sólo exhibe la dimensión de su derrota y que en todo caso busca evitar el colapso total de su menguado grupo político.
Es verdad que el nuevo coordinador, el también ex priísta Ignacio Mier, es su prosélito desde que tuvo la ilusión de ser el candidato presidencial de Morena en 2024 y que se quedará todo el personal que él puso en el Senado, desde finanzas hasta comunicación social.
Pero el solo cambio en el rostro de quien conduce la mayoría en ese órgano legislativo es una señal de que habrá, al menos, solidaridad con la presidenta Claudia Sheinbaum y no un proyecto personal y faccioso como prioridad. A favor de Mier cuenta que unos 20 senadores de la Cuarta Transformación fueron diputados en las legislaturas 2018-2024 en las que fue vicecoordinador de Morena con Mario Delgado y luego ya el coordinador del grupo parlamentario, a quien también los coordinadores de la oposición conocen. Ahora el problema Adán Augusto es para Morena, que por su vínculo con el capo de la Barredora solo perjudicará la imagen de ese partido político en cualquier lugar donde ponga un pie, aunque no enfrente cargos penales.
Su mala fama lo llevará a Chihuahua y Baja California para impulsar como candidatas a gobernadoras a las senadoras Andrea Chávez y Julieta Ramírez, que por sí mismas pueden obtener las respectivas candidaturas. Es verdad que Adán Augusto ha dicho que nunca supo del grupo criminal que creó su amigo Bermúdez Requena, a quien él nombró secretario de Seguridad Ciudadana de Tabasco cuando era gobernador y a quien respaldó como secretario de Gobernación de López Obrador. Pero su responsabilidad política es inobjetable y, por tanto, se había convertido en un pasivo para Morena y para el movimiento que lidera la presidenta de México.
Igual que la salida de Alejandro Gertz Manero de la Fiscalía General de la República que él procesó en el Senado, la renuncia de Adán Augusto de la coordinación de Morena y del órgano de gobierno del Senado frena el desgaste político de la Cuarta Transformación. Se recupera la autoridad política y la interlocución parlamentaria con la oposición en el inicio del proceso de la reforma electoral y de otras prioridades legislativas de Claudia Sheinbaum. Se equivocaron otra vez los que afirmaron que Adán Agusto era intocable porque la presidenta de México le debía haber quitado a Gertz y volvieron a errar los que afirmaron que lo protege López Obrador.
Si habló con él, es obvio que no lo respaldó. Ahora las fantasías eran en el sentido de que Sheinbaum ya rompió con el expresidente, aunque nadie ha explicado aún cuál es el beneficio práctico de tal ruptura. No faltan tampoco los que, con base en su propia imaginación, afirmarán que el derrumbe de Adán Augusto obedece a Donald Trump y que complementen su evasión de la realidad con la inminente captura de Palenque, como suelen referirse a López Obrador y a Palacio a Sheinbaum.
Lo que sí es cierto es que este año es clave para la consolidación del proyecto liderado por Sheinbaum que tiene en las 17 candidaturas a gobiernos estatales y sobre todo en los diputados federales, la oportunidad de definir a quienes la acompañarán en la segunda parte y el cierre de su gobierno. El proceso no estará exento de regateos, sabotajes y traiciones. Y sí, Adán Augusto se derrumbó, está maltrecho, pero un político está muerto sólo cuando yace bajo tierra..


