REPORTEROS DEL SUR | Redacción
Desde finales de la década pasada, investigadores y especialistas han advertido sobre la vulnerabilidad de las costas tabasqueñas ante la erosión marina, un proceso que ha ido avanzando año con año, impulsado por el aumento del nivel del mar, la pérdida de protecciones naturales como manglares y dunas, y la modificación del entorno costero.
Un fenómeno creciente y documentado
Estudios ambientales y gubernamentales señalan que la costa tabasqueña —que abarca más de 190 km de litoral hacia el Golfo de México— es una de las más vulnerables en México ante la elevación del nivel del mar, con tasas de retroceso de entre 2 y 15 metros por año, dependiendo de la zona y la intensidad de los nortes.
La combinación de factores naturales —oleaje, mareas, temporales— y humanos —reducción de sedimentos fluviales por presas, pérdida de manglares, intervenciones en playas y costas— ha acelerado el desgaste de la línea de costa y la intrusión del mar hacia zonas habitadas y productivas.
Impactos sociales: El desplazamiento climático en El Bosque
Uno de los casos más emblemáticos de esta crisis es la comunidad pesquera de El Bosque, ubicada en el municipio de Frontera:
En menos de una década, el mar ha avanzado más de un kilómetro tierra adentro en esta zona, consumiendo viviendas, escuelas y espacios comunitarios.
Esta localidad fue reconocida como el primer caso de desplazamiento climático en México, ya que la erosión y las inundaciones obligaron a reubicar a gran parte de sus habitantes en 2024–2025.
Las familias desplazadas han denunciado que la reubicación no contempló adecuadamente su forma de vida tradicional (principalmente pesca) ni las condiciones de vivienda básica.
Organizaciones civiles como Greenpeace México han denunciado que, incluso en años recientes, familias en El Bosque han tenido que ser evacuadas nuevamente por la subida del mar, y demandan programas de reubicación y atención integral frente a su situación de riesgo.
Avances institucionales: mesas técnicas y planes de acción
Tras años de señalamientos de especialistas sobre la falta de coordinación entre instancias gubernamentales para atender la erosión costera, en 2026 fue establecido un Grupo de Trabajo sobre Erosión Costera en Tabasco, conformado por instituciones federales y estatales, academia, colegios profesionales y organizaciones sociales, con el objetivo de diseñar políticas públicas y un plan de acción basado en evidencia científica.
Datos recientes de la autoridad ambiental
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) en Tabasco reportó que la erosión ya está afectando a seis localidades costeras en los municipios de Paraíso, Centla y Cárdenas, algunas mostrando retrocesos de hasta 90 metros de costa adelante hacia el interior si no se toman medidas preventivas.
En paralelo, especialistas y colegios profesionales han anunciado estudios de seguridad para evaluar rigurosamente la situación en puntos críticos como El Alacrán, Sánchez Magallanes, El Bosque, Centla y Pénjamo, con la intención de evaluar riesgos y diseñar estrategias de adaptación.
Acciones en marcha: restauración de dunas y defensas naturales
Organizaciones como la UNESCO, en colaboración con universidades como la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT) y la Universidad Autónoma del Carmen (UNACAR), están impulsando proyectos de restauración de dunas costeras en la región de Sánchez Magallanes y Barra de Santa Ana, como una forma de fortalecer las defensas naturales del litoral. Estas acciones comprenden talleres, diagnósticos físicos y ecológicos, y la participación comunitaria para plantar vegetación y reinstaurar sistemas de dunas que mitiguen la fuerza del mar.
Además, la UNESCO ha colaborado con comunidades escolares en programas de “Educación en emergencias” para aumentar la preparación ante desastres naturales entre estudiantes y docentes a lo largo del litoral.
Desafíos estructurales: infraestructura y voluntad política
A pesar de estos avances, diversos expertos señalan que la creación de infraestructura física convencional (muros, espigones, obras mayores de contención) presenta un reto enorme tanto técnico como económico. La erosión impulsada por la elevación del nivel del mar no se detendrá fácilmente —una advertencia que coincide con pronósticos del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC)— y por ello, invertir únicamente en defensas “duro” sin estrategias integradas de adaptación y planificación territorial puede ser insuficiente.
La experiencia internacional, incluso de países con tradición en ingeniería costera como los Países Bajos, indica que contener el mar puede ser mucho más costoso y complejo que prepararse para convivir con él mediante soluciones basadas en la naturaleza y políticas de ordenamiento territorial.
Hacia un plan integral de adaptación y resiliencia
El reto en Tabasco ya no es solo científico ni técnico: también es socio‑político y económico. Implica:
- Vincular conocimientos científicos con planes territoriales.
- Incorporar a las comunidades afectadas en decisiones clave.
- Promover soluciones basadas en la naturaleza (dunas, manglares) junto con medidas de infraestructura sostenible.
- Definir políticas públicas claras que contemplen la erosión costera y el desplazamiento climático como prioridades regionales.
El trabajo iniciado en 2026 representa un paso fundamental para traducir advertencias hechas desde 2019 en acciones concretas y coordinadas, con la esperanza de que Tabasco pueda enfrentar no solo la erosión, sino los múltiples desafíos derivados del cambio climático.


