Redacción | Reporteros del Sur
En un estado rico en biodiversidad y recursos naturales como Tabasco, la discusión sobre emisiones de dióxido de carbono (CO₂) y la lucha contra el cambio climático han ido ganando relevancia. Sin embargo, los mecanismos para medir, regular y reducir estas emisiones enfrentan desafíos estructurales y políticos, tanto a nivel estatal como nacional.
¿Cuánto contamina Tabasco? ¿Y quién lo hace?
A nivel nacional, el CO₂ y otros gases de efecto invernadero (GEI) son componentes clave de las emisiones de México: el país llegó a cerca de 789 MtCO₂e en 2022, siendo el sector energético y de transporte los que más aportan, con alrededor del 64 % del total, seguidos por agricultura, industria y residuos.
unque no existen datos públicos exhaustivos actualizados únicamente para Tabasco con cifras de toneladas por año, inventarios históricos señalan que las principales fuentes de GEI en estados como Tabasco se vinculan a sectores energéticos, extractivos e industriales, especialmente la producción de hidrocarburos por Pemex y el uso de combustibles fósiles. En general, en México el autotransporte es el mayor emisor de CO₂ del sector energético, seguido por la generación de energía eléctrica y otros usos de energía.
Un análisis internacional destaca que Tabasco fue uno de los estados con mayor intensidad de emisiones de metano (CH₄), otro GEI potente, debido a su actividad petrolera, lo que indirectamente indica también una elevada huella de CO₂ por este mismo sector.
Además, organizaciones y medios han señalado que instalaciones petroleras como Nuevo Pemex, en Tabasco, pueden emitir contaminantes –incluyendo GEI– a la atmósfera en niveles superiores a los reportados por la autoridad ambiental federal, debido a quema ineficiente de gas y falta de control riguroso.
El peso de Pemex y el sector energético
Si bien no hay cifras públicas desagregadas para Tabasco en 2025–2026, investigaciones nacionales sobre Pemex revelan que entre 1960 y 2019 la petrolera estatal acumuló cerca de 23 959 millones de toneladas de CO₂ emitidas por extracción, procesamiento y combustión de petróleo y gas, y que campos terrestres ubicados en los alrededores de Tabasco, como Samaria, figuran entre los más intensivos en emisiones.
Esto refleja cómo, aunque el transporte y la energía eléctrica son los mayores emisores a nivel nacional, las actividades extractivas y de hidrocarburos ejercen un rol especialmente crítico en regiones petroleras como Tabasco, tanto en contaminación local como en contribución al total de GEI nacionales.
Metas de reducción: ¿Qué hay sobre Tabasco?
A nivel nacional, México ha presentado compromisos climáticos bajo el Acuerdo de París, incluyendo una meta de reducción de emisiones de GEI de 35 % para 2030 (unconditional) o 40 % con apoyo internacional, y alcanzar neutralidad de carbono para 2050.
Desde el estado, el gobierno de Tabasco ha instalado la Comisión Intersecretarial y el Sistema Estatal de Cambio Climático, con el mensaje oficial de que la protección del medio ambiente es una prioridad. Esta iniciativa busca coordinar esfuerzos entre órdenes de gobierno y sectores académicos para integrar políticas ambientales y climáticas.
En eventos públicos y redes sociales, el gobernador Javier May Rodríguez ha manifestado un compromiso general con la protección del medio ambiente, la reforestación y el fortalecimiento de áreas naturales protegidas, abordándolo como parte de la transformación socioeconómica del estado.
Cuestionamientos sobre la viabilidad de metas
Pese a estas declaraciones, expertos señalan que las metas nacionales requieren una implementación mucho más firme para ser alcanzadas, con sectores como energía y transporte pivotando hacia energías limpias, mayor eficiencia y mecanismos de regulación claros.
Esto implica que la sola instalación de consejos o comisiones no basta sin marcos regulatorios, infraestructura de monitoreo de emisiones, financiamiento para tecnologías limpias y una transición energética real. En contextos como el de Tabasco, donde la economía está profundamente ligada a la producción de recursos fósiles, la transición implica no solo inversión, sino transformación estructural.
Perspectiva ciudadana y legislativa
Recientemente, el Congreso del Estado de Tabasco convocó al foro “Voces Ciudadanas por el Medio Ambiente”, con mesas de diálogo en los 17 municipios para recabar propuestas sobre cómo reducir emisiones de CO₂, integrando actores públicos, privados y ciudadanos en la construcción de soluciones.
Esta iniciativa puede representar un intento por acercar las políticas a las necesidades locales, pero también evidencia la necesidad de participación social y legislativa para que los compromisos climáticos se traduzcan en acciones con impacto real.


