Internacional.— El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) confirmó que fuerzas militares estadounidenses destruyeron la planta de misiles tierra-tierra ubicada en Karaj, al oeste de Irán, como parte de una operación dirigida contra infraestructura considerada estratégica por Washington.

De acuerdo con el comunicado oficial, la instalación era utilizada para el ensamblaje de misiles balísticos que, según autoridades estadounidenses, representaban una amenaza para Estados Unidos, países vecinos de la región y el transporte marítimo comercial internacional.

El Centcom difundió dos imágenes satelitales para respaldar la operación: una tomada el 1 de marzo de 2026, donde la planta aparece intacta, y otra del 11 de marzo que muestra el complejo completamente destruido tras ataques ejecutados con municiones de precisión.

Irán denuncia escalada y advierte sobre guerra regional

Tras el ataque, el presidente iraní Masoud Pezeshkian calificó a Israel como un “terrorismo de Estado” y advirtió que las acciones militares de Estados Unidos podrían desencadenar un conflicto de mayor escala, incluso más allá de Medio Oriente.

En un mensaje difundido a través de la red social X, el mandatario afirmó que las agresiones contra Teherán establecen “un precedente en las disputas internacionales que destruirá las normas jurídicas globales”, al tiempo que llamó a la comunidad internacional a intervenir para evitar una crisis mayor.

“Si el mundo no se mantiene firme, las llamas quemarán a muchos”, señaló Pezeshkian, quien alertó sobre consecuencias impredecibles y devastadoras si continúa la escalada militar.

Escalada tras ataques y represalias

La tensión regional se intensificó luego de la muerte de Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, en un ataque atribuido a Israel. Tras el hecho, el gobierno iraní prometió una represalia severa contra los responsables.

En ese contexto, Irán lanzó durante la madrugada del miércoles un ataque masivo contra territorio israelí, descrito por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) como una “operación relámpago y de alta intensidad”.

Los acontecimientos reflejan un aumento sostenido de la confrontación entre potencias regionales y actores internacionales, elevando la preocupación global ante el riesgo de un conflicto abierto con impacto en la estabilidad energética y política mundial.

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