CAMPECHE.- Los festejos y la algarabía que en años anteriores caracterizaban el aniversario de la Expropiación Petrolera en Ciudad del Carmen han quedado prácticamente en silencio este año, debido a la crisis que enfrenta el sector energético por adeudos de Petróleos Mexicanos (Pemex) y el aumento del desempleo en la región.
Así lo afirmó Brisney Salvagno, presidenta de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra) delegación Ciudad del Carmen, quien señaló que actualmente no existen condiciones para celebrar una fecha históricamente emblemática para la llamada “capital petrolera” del país.
“No hay nada que festejar”
La empresaria explicó que la ciudad, desde cuyas costas se llegó a extraer hasta el 60 por ciento de la producción nacional de crudo, atraviesa una situación económica compleja derivada del impago a proveedores y la incertidumbre sobre adeudos correspondientes a trabajos realizados durante 2024.
“No tenemos nada que celebrar. Pemex continúa abonando mínimas partes a su deuda y no termina de definir qué pasará con los pagos pendientes”, expresó.
Añadió que los pagos realizados por la empresa productiva del Estado no han sido equitativos, ya que los recursos han llegado principalmente a grandes compañías, sin que estos se reflejen en los subcontratistas y proveedores locales.

Empresas migran hacia Tabasco
Salvagno indicó que el panorama para 2026 permanece incierto, lo que mantiene en expectativa al sector empresarial local ante la falta de claridad sobre nuevos contratos y proyectos.
Por su parte, Alonso Medina López, presidente de la Federación Local de Trabajadores de la Isla del Carmen, aseguró que desde mediados de 2025 se han perdido más de 10 mil empleos relacionados con la industria petrolera.
El líder sindical señaló que numerosas empresas han cerrado bases y oficinas en la isla para trasladar operaciones al estado de Tabasco, donde Pemex concentra actualmente nuevos desarrollos energéticos.
Impacto económico y social
La disminución de la actividad petrolera ha impactado directamente en el comercio, los servicios y el empleo local, transformando el ambiente festivo que tradicionalmente acompañaba el 18 de marzo en un escenario marcado por la incertidumbre económica y la preocupación social.


