IRÁN.- El Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Irán advirtió este lunes que responderá con ataques directos contra la infraestructura petrolera del país que lance una ofensiva contra la isla iraní de Jarg, considerada uno de los principales centros energéticos del país persa.
En un comunicado difundido por autoridades militares iraníes, se señaló que, en caso de un ataque estadounidense contra las instalaciones energéticas y la terminal petrolera ubicada en la isla, “todas las instalaciones de petróleo y gas del país de origen del ataque quedarán inmediatamente reducidas a cenizas”.
La advertencia surge en medio del incremento de tensiones entre Teherán y Washington tras recientes declaraciones y operaciones militares en la región del Golfo Pérsico.
El comandante de la Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, Alireza Tangsiri, aseguró previamente que cualquier agresión contra la zona tendría consecuencias globales en los mercados energéticos. Según afirmó, un ataque a la isla provocaría una crisis “sin precedentes” en los precios del petróleo y en la distribución mundial de energía.
La semana pasada, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que fuerzas estadounidenses destruyeron “por completo” objetivos militares en la isla de Jarg durante lo que calificó como uno de los bombardeos más intensos en la historia reciente de Oriente Medio. No obstante, posteriormente la Guardia Revolucionaria iraní aseguró que la infraestructura petrolera clave no sufrió daños.
El mandatario estadounidense también advirtió sobre posibles nuevas acciones militares, señalando que la isla permanece fuera de servicio salvo por sus tuberías principales, cuya destrucción —según explicó— habría implicado años de reconstrucción.

La isla de Jarg constituye un punto estratégico para la economía iraní, ya que desde allí se gestiona aproximadamente el 90 por ciento de las exportaciones de crudo del país. Ubicada a unos 25 a 30 kilómetros de la costa iraní, al norte del golfo Pérsico, funciona como terminal petrolera desde la década de 1960 y llegó a operar con cerca de 1.5 millones de barriles diarios, volumen superior a la producción total de varios países miembros de la OPEP.
Analistas internacionales advierten que cualquier escalada militar en esta zona podría afectar seriamente el suministro energético global y aumentar la volatilidad en los mercados internacionales del petróleo.


