IRÁN.- Mientras varios países del Golfo han comenzado a reducir su producción petrolera ante la imposibilidad de exportar crudo, Irán ha logrado mantener e incluso aumentar sus envíos a través del estratégico Estrecho de Ormuz, actualmente bajo un bloqueo de facto impuesto por fuerzas iraníes.
De acuerdo con datos de la firma de análisis marítimo Kpler, citados por el diario The Wall Street Journal, Teherán exportó en los últimos seis días un promedio de 2.1 millones de barriles diarios de petróleo, cifra ligeramente superior a los 2 millones registrados durante febrero. El principal destino del crudo iraní continúa siendo China.
Desde el inicio del conflicto regional el pasado 28 de febrero, únicamente unos 15 buques han logrado cruzar el estrecho, según información de Lloyd’s List Intelligence. La mayoría pertenece a la llamada “flota fantasma”, utilizada para transportar petróleo iraní hacia China e India evitando sanciones y restricciones internacionales.
Reportes señalan que varios de estos barcos, principalmente pequeños tanqueros chinos, notifican su origen a la Guardia Revolucionaria iraní para evitar ataques. Entre los mensajes transmitidos, destaca la frase: “Somos un barco chino. Estamos llegando. Somos amigos”, con la intención de garantizar un paso seguro por la zona marítima.

El Estrecho de Ormuz —ruta por la que transita cerca del 20 % del petróleo comercializado a nivel mundial— quedó prácticamente paralizado después de que Irán tomara control operativo del paso marítimo y atacara varios petroleros, en respuesta a la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel.
La tensión ha impactado directamente en los mercados energéticos internacionales. Este lunes, el precio del barril de crudo registró una volatilidad histórica, superando los 100 dólares e incluso acercándose a los 120 dólares durante las primeras horas de la jornada. Aunque posteriormente los precios retrocedieron, analistas advierten que la inestabilidad persiste ante el riesgo de una interrupción prolongada del suministro global.


