Teherán.- El presidente del Parlamento de Irán, Mohammad Baqer Qalibaf, afirmó que su país no busca un alto el fuego en el actual conflicto y advirtió que continuará respondiendo a cualquier agresión hasta que, dijo, los responsables “aprendan la lección”.
“De manera categórica, no buscamos un alto el fuego. Creemos que hay que golpear a los agresores para que aprendan la lección y no vuelvan a pensar en atacar al querido Irán”, escribió el funcionario este lunes a través de sus redes sociales.
Qalibaf sostuvo además que Israel mantiene una política basada en un ciclo de “guerra, negociación, alto el fuego y nuevamente guerra”, y aseguró que Teherán buscará romper esa dinámica.
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Seyed Abbas Araghchi, declaró que los planes de Estados Unidos e Israel en el conflicto contra Irán han fracasado y que existe “cierto caos” en sus decisiones y declaraciones.
En entrevista con el medio estadounidense PBS News, el canciller señaló que Washington y Tel Aviv esperaban lograr una victoria rápida. “Pensaron que en dos o tres días podrían cambiar el gobierno y obtener una victoria limpia, pero no lo lograron”, afirmó, al considerar que el llamado “plan A” no alcanzó sus objetivos.
Araghchi acusó además que los ataques han impactado infraestructura civil, incluyendo hospitales, escuelas y el sector energético iraní, situación que —aseguró— ha tenido repercusiones en los mercados internacionales, particularmente en el incremento del precio del petróleo.

El funcionario indicó que no observa un objetivo estratégico claro en las acciones militares y consideró que, tras varios días de enfrentamientos, las potencias involucradas carecen de una estrategia definida para concluir el conflicto.
En el plano diplomático, recordó que inicialmente el gobierno estadounidense, encabezado por Donald Trump, justificó las acciones militares bajo el argumento de frenar el programa nuclear iraní. Bajo ese planteamiento se realizaron rondas de negociaciones indirectas entre Washington y Teherán, las cuales concluyeron sin avances y posteriormente fueron suspendidas tras el inicio de las operaciones militares.
Entre los argumentos utilizados para justificar los ataques también se mencionó la presunta existencia de armas nucleares en Irán; sin embargo, tanto el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) como reportes de inteligencia estadounidense han señalado que no existían evidencias de que la nación estuviera produciendo este tipo de armamento.
El conflicto continúa generando tensiones regionales y efectos en los mercados energéticos internacionales, mientras la comunidad internacional mantiene llamados a reducir la escalada militar.


