CHIAPAS.- Un grupo de docentes de la Universidad Intercultural de Chiapas (Unich), adscritos a la Unidad Académica Multidisciplinaria (UAM) en Yajalón, denunciaron presunto hostigamiento laboral por parte de autoridades universitarias y del sindicato, situación que derivó en el despido de siete profesores.
Durante una conferencia de prensa, los académicos señalaron que el conflicto comenzó tras el cambio de administración en la institución, cuando se generó inconformidad por algunas actividades culturales realizadas dentro del campus y, además, se comenzó a presionar al personal para asistir a eventos que, afirmaron, tenían carácter político.
Los denunciantes indicaron que uno de los momentos que agravó la situación ocurrió durante un evento universitario en el que estudiantes elaboraron catrinas como parte de una actividad cultural. Según su versión, estas figuras fueron retiradas de manera informal por la coordinadora de la UAM Yajalón con apoyo de elementos policiales.
Ante lo ocurrido, los docentes acudieron a las autoridades universitarias para exponer la situación; sin embargo, aseguran que la respuesta del rector de la institución, Javier López Sánchez, fueron amenazas de despido.
Posteriormente, los profesores buscaron apoyo en el Sindicato Único de Trabajadores de la Universidad Intercultural de Chiapas (Sutunich), pero afirmaron que tampoco obtuvieron respaldo, ya que —según denunciaron— existe contubernio entre las autoridades universitarias y la dirigencia sindical, encabezada por Jesús Antonio Camacho Moscoso.
Los siete docentes afectados —cinco mujeres y dos hombres— señalaron que han recurrido a diversas instancias para exponer su caso. Indicaron que fueron escuchados en la Secretaría de Gobernación y Mediación del Estado, donde posteriormente fueron canalizados a la Secretaría de Educación Pública (SEP), incluso en oficinas ubicadas en la Ciudad de México.

Los profesores afirmaron que su principal intención es lograr una mesa de diálogo y negociación con las autoridades, con el objetivo de resolver el conflicto sin tener que recurrir a una demanda laboral.
“Emprender una demanda contra la institución sería difícil, porque le tenemos mucho cariño a la universidad”, expresaron.
Finalmente, los denunciantes señalaron que otros docentes también estarían enfrentando situaciones similares, pero que muchos prefieren guardar silencio debido al desgaste emocional y laboral que implica iniciar un proceso de denuncia.


