Oriente Medio.- La región de Oriente Medio atraviesa horas críticas tras el ataque lanzado la madrugada del pasado sábado por Estados Unidos e Israel contra Irán, una ofensiva que provocó una rápida escalada militar con repercusiones en varios países y en rutas estratégicas del comercio energético mundial.
Teherán respondió con ataques dirigidos contra objetivos militares en Israel y bases estadounidenses ubicadas en Kuwait, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Baréin, mientras se reportaron explosiones en Arabia Saudita e Irak, ampliando el alcance del conflicto regional.
El conflicto alcanza nuevos territorios
En el segundo día de hostilidades, los enfrentamientos alcanzaron por primera vez a Omán, país que había fungido como mediador en conversaciones indirectas entre Washington y Teherán. El puerto comercial de Duqm fue atacado con drones, marcando un nuevo punto de tensión en la crisis.
Paralelamente, Irán anunció el cierre del estratégico estrecho de Ormuz, paso clave por donde circula una parte significativa del suministro mundial de petróleo y gas. No obstante, la Oficina de Operaciones Marítimas Comerciales del Reino Unido indicó que no había recibido confirmación oficial mediante los canales habituales y pidió cautela a las embarcaciones que navegan en la zona.

Ataques en el mar y crisis energética
La tensión también se trasladó al ámbito marítimo. Un petrolero con bandera de Palaos se incendió frente a la costa omaní tras ser alcanzado cuando intentaba cruzar el estrecho, mientras otros buques reportaron impactos en aguas cercanas a Omán y Emiratos Árabes Unidos.
Informes preliminares señalan que al menos 150 petroleros permanecen fondeados en el golfo Pérsico ante el riesgo de nuevos ataques. Autoridades de Emiratos Árabes Unidos aseguraron haber interceptado más de 160 misiles balísticos y más de 500 drones, con un saldo de tres personas fallecidas y más de 50 heridas.
Ataques directos entre Irán e Israel
Las Fuerzas de Defensa de Israel confirmaron la realización de ataques simultáneos contra objetivos en Líbano e Irán, mientras el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) informó haber lanzado una nueva oleada de misiles contra instalaciones estratégicas israelíes.
Según el CGRI, los ataques incluyeron impactos contra la sede del comandante de la Fuerza Aérea israelí y la oficina del primer ministro Benjamín Netanyahu, mediante misiles Kheibar ejecutados en operaciones “dirigidas y sorpresivas”.
Asimismo, autoridades iraníes aseguraron haber derribado tres cazas estadounidenses mediante sistemas antiaéreos. De acuerdo con reportes difundidos en redes sociales y posteriormente confirmados por autoridades locales, las aeronaves cayeron en territorio de Kuwait y los pilotos lograron eyectarse con vida.
Ataques a instalaciones nucleares
El representante permanente de Irán ante el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Reza Najafi, denunció que Estados Unidos e Israel atacaron nuevamente instalaciones nucleares iraníes durante las operaciones militares.
“Ayer volvieron a atacar las instalaciones nucleares pacíficas y protegidas de Irán”, declaró ante la junta de gobernadores del organismo internacional, precisando que el complejo afectado fue la instalación nuclear de Natanz.
Riesgo de expansión regional
La sucesión de ataques, el impacto en infraestructuras energéticas y la interrupción potencial del tránsito marítimo han encendido alertas internacionales ante el riesgo de una guerra regional de mayores dimensiones, con posibles efectos directos en los mercados energéticos y la seguridad global.
Diversos gobiernos y organismos multilaterales han reiterado llamados a la contención y al diálogo diplomático para evitar que la crisis derive en un conflicto abierto de alcance internacional.


