Washington.— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, evalúa ordenar un ataque selectivo contra Irán en caso de que fracase la próxima ronda de negociaciones nucleares prevista para este jueves en Ginebra, de acuerdo con fuentes citadas por el diario The New York Times.
Según personas familiarizadas con las deliberaciones internas, el mandatario estadounidense habría indicado a sus asesores que, si la vía diplomática o un primer ataque limitado no logran que Teherán renuncie a su programa nuclear, consideraría en los próximos meses una campaña militar más amplia orientada a forzar la salida de los actuales dirigentes iraníes, incluido el líder supremo, Alí Jameneí.
Trump se inclina por una primera operación en los próximos días como demostración de fuerza, con el objetivo de persuadir a las autoridades iraníes de desistir de la capacidad para fabricar armas nucleares. Entre los posibles blancos se encuentran instalaciones nucleares, elementos del programa de misiles balísticos y sedes del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.

No obstante, altos funcionarios de la propia Administración han expresado dudas sobre la eficacia de una campaña aérea para provocar un cambio de régimen en Irán. En paralelo, negociadores de ambos países analizan una propuesta que permitiría a Teherán mantener un programa nuclear limitado exclusivamente a fines médicos y de investigación, como alternativa para evitar una confrontación militar directa.
La ronda anterior de conversaciones indirectas entre Washington y Teherán se celebró el 6 de febrero en Mascate, capital de Omán, marcando el reinicio del diálogo tras varios meses de interrupción, en medio de tensiones derivadas del conflicto entre Irán e Israel en 2025.
En respuesta a las amenazas de Washington, el canciller iraní, Seyed Abbas Araghchi, advirtió que su país atacaría bases estadounidenses en Oriente Medio en caso de una agresión militar.
Por su parte, el ayatolá Jameneí reiteró recientemente que el enriquecimiento de uranio es un “derecho innegable” de Irán, respaldado por las directrices del Organismo Internacional de Energía Atómica, lo que mantiene la tensión internacional ante la posibilidad de una nueva escalada en la región.


