HIPÓLITO GARCIA | Reporteros del Sur

La participación juvenil se ha convertido en uno de los pilares fundamentales del Vía Crucis 2026 que se realiza en la parroquia San Francisco de Asís de la villa Tamulté de las Sabanas del municipio de Centro. Estudiantes de nivel medio superior no solo forman parte del elenco, sino que hoy asumen responsabilidades clave dentro del equipo de coordinación, demostrando que la fe también puede ser una herramienta de transformación personal y social.

Tal es el caso de Hilda del Rosario Salvador Gerónimo, joven estudiante de preparatoria, quien actualmente integra el grupo coordinador y es la responsable de supervisar las calles por donde pasará la procesión, ante la expectativa de que durante esta Semana Santa acudan personas de diversas comunidades aledañas.

La joven explicó que el recorrido iniciará en la parroquia San Francisco de Asís, para continuar por las calles Ignacio Zaragoza, Buenavista, Puerto Escondido y del Trabajo, concluyendo en un terreno rumbo a la comunidad de La Manga, donde se llevará a cabo la crucifixión, tal como se realizó el año anterior.

“Ahí es el punto donde culmina el Vía Crucis, donde se hacen las crucifixiones”, detalló.

De participante a coordinadora: un camino de perseverancia

Hilda compartió que su integración al equipo ha significado un profundo aprendizaje espiritual y personal.

“Hace dos años jamás me imaginé estar en el grupo de coordinación. Mi sueño era ser multitud, solo participar. Pero perseveré durante todo el año y fue cuando los coordinadores se acercaron a mí. Me sentí muy feliz, muy contenta. Sentí que el Señor me seguía llamando y que no debía alejarme de Él”.

La joven relató que recibió el respaldo de sus padres, lo que la motivó a continuar su servicio dentro del grupo, consolidándose como una de las nuevas voces juveniles en esta tradición religiosa.

Una experiencia que cambia vidas

Otro de los jóvenes coordinadores es Marco Antonio Hernández García, también estudiante de preparatoria, quien llegó al Vía Crucis motivado por un amigo y hoy asegura que esta experiencia transformó por completo su vida.

“Mi compañero me animó a venir a la iglesia, estaban ensayando y decidí participar. Fue un gran cambio en mi vida, tanto en la escuela como en lo familiar”, expresó.

Marco Antonio recordó que antes de integrarse al grupo no tenía metas claras ni concentración en sus estudios. Sin embargo, tras un año de perseverancia, fue invitado a formar parte del equipo de coordinación.

“Llegué feliz a mi casa, le comenté a mis padres y ellos me dieron todo el apoyo. Ahora toca ser parte del próximo Viacrucis”.

El joven envió un mensaje directo a sus contemporáneos:

“Quiero animarlos a escoger el llamado de Dios. Tú decides entre el camino bueno y el malo. Yo recomiendo el camino de Dios, es muy hermoso y te transforma en la familia, en lo espiritual y en la escuela”.

El Vía Crucis como herramienta de cambio social

Por su parte, William Salvador de la Cruz, integrante de la coordinación, destacó que el principal objetivo del grupo es llevar un mensaje de esperanza y reflexión a jóvenes, adolescentes y adultos.

“Buscamos que se acerquen al encuentro con el Señor y que tengan un cambio de vida personal, porque lamentablemente hoy nuestra sociedad está muy corrompida”.

Señaló que problemáticas como la drogadicción, el alcoholismo y otras conductas de riesgo han alejado a muchos jóvenes del verdadero sentido de la vida, por lo que el Vía Crucis también promueve la recuperación de valores fundamentales.

Asimismo, subrayó que la representación de la pasión de Cristo busca tocar corazones y generar conciencia sobre realidades actuales como el bullying, el clasismo y el racismo.

“A través del sufrimiento de Jesús también se refleja la humillación que vivimos como seres humanos. Queremos que volvamos a ser más humanos, porque hemos perdido el sentido de hermandad como hijos de Dios”.

Una tradición que fortalece a la juventud

Más allá del aspecto religioso, el Vía Crucis de Tamulté de las Sabanas se consolida como un espacio de formación, liderazgo y acompañamiento para decenas de jóvenes que encuentran en esta experiencia una guía para su vida personal, familiar y académica.

Con rutas definidas y un equipo juvenil comprometido, la parroquia San Francisco de Asís se prepara para recibir a cientos de fieles durante la Semana Santa, reafirmando que la fe, cuando se vive en comunidad, puede convertirse en una poderosa herramienta de transformación social.

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