EU.- Un giro en la narrativa oficial se ha producido en torno al abrupto cierre del espacio aéreo sobre El Paso, Texas, que ocurrió la noche del pasado martes 10 de febrero y sorprendió a pasajeros, autoridades locales y aerolíneas.
Inicialmente, la Casa Blanca y funcionarios federales atribuyeron la medida a una supuesta incursión de drones controlados por cárteles que amenazaban el tráfico aéreo. Sin embargo, versiones recientes de fuentes cercanas al caso señalan que la verdadera causa fue una descoordinación crítica entre agencias del gobierno estadounidense.

De acuerdo con reportes de medios estadounidenses, un impasse entre la Administración Federal de Aviación (FAA) y el Departamento de Defensa (Pentágono) fue el detonante del cierre temporal, descartando —por ahora— que se tratara de una amenaza real del crimen organizado.

Confusión y falta de comunicación entre agencias

La FAA emitió una orden de cierre total del espacio aéreo por “razones especiales de seguridad”, que habría suspendido todos los vuelos hacia y desde el Aeropuerto Internacional de El Paso por hasta 10 días. Sin embargo, esta medida fue levantada pocas horas después, generando aún más interrogantes sobre su fundamento.

Según fuentes consultadas por medios como CBS News, el conflicto se originó porque el Pentágono planeaba realizar pruebas con tecnología militar —incluidos sistemas láser diseñados para detectar y neutralizar drones— sin coordinar debidamente con la FAA, lo que llevó a la administración de aviación civil a cerrar el espacio aéreo de forma preventiva por seguridad.

Este tipo de pruebas se habrían realizado cerca de Fort Bliss, una base militar contigua al aeropuerto, sin la notificación adecuada a las autoridades de aviación ni a la Casa Blanca, lo que profundizó la confusión.

Reacciones políticas y cuestionamientos

Legisladores como la congresista estadounidense Jasmine Crockett han señalado que no existió una amenaza de drones de cárteles como causa principal del cierre, sino más bien una falla interna de comunicación entre agencias federales, contradiciendo así la versión oficial inicial.

Por su parte, autoridades locales en El Paso y representantes comunitarios criticaron la falta de aviso previo, calificando la medida como innecesaria y caótica dada la magnitud del aeropuerto y la normalidad con que se reanudaron los vuelos comerciales poco después.

Vuelos reanudados; sigue la incertidumbre

La FAA informó que no existe ninguna amenaza para la aviación comercial y que los vuelos se han reanudado con normalidad, asegurando que la seguridad está garantizada tras la breve interrupción.

No obstante, la discrepancia entre las versiones oficiales y las filtraciones de medios estadounidenses ha avivado un debate sobre la transparencia y coordinación en acciones de seguridad nacional, especialmente en zonas fronterizas sensibles como El Paso.

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