TABASCO.- Con el paso cansado de los años y una pierna mal atendida, don Horacio Alamilla llegó al parque central de villa Chablé para solicitar un horno durante la Jornada de Atención realizada el pasado sábado 31 de enero, en el municipio de Emiliano Zapata. No solo lo hacía por necesidad propia, sino para cumplir el deseo de su esposa fallecida, con quien por años sostuvo una pequeña repostería que fue el sustento del hogar.
Originario de Chablé, don Horacio avanzó entre decenas de vecinos que acudieron por consultas, trámites y audiencias con autoridades estatales. A pesar del dolor que arrastra, el adulto mayor reconoció el impacto de estas jornadas y celebró el acercamiento directo del Gobierno del Pueblo con la ciudadanía.
“Esto está magnífico. Ojalá que el señor Gobernador siga en esta labor que no se había visto antes”, expresó, al destacar que hoy la población se siente escuchada y atendida, algo que, aseguró, no ocurría en administraciones pasadas.

Exlíder comunitario y conocedor de las carencias del pueblo, don Horacio señaló una diferencia clara entre el ayer y el hoy: mientras antes las gestiones se quedaban en promesas, ahora observa resultados tangibles. Atribuyó el renacer de la villa a los programas sociales federales y estatales, que ayudan a cubrir necesidades básicas como alimentación, servicios y vivienda.
Con memoria viva, recordó cómo décadas atrás se entregaron las primeras casas de concreto en Chablé, impulsadas por los gobiernos de Adolfo López Mateos y Carlos A. Madrazo, y lamentó que hayan tenido que pasar más de 70 años para que nuevamente se construyan viviendas dignas a gran escala. Destacó que actualmente se edifican miles de hogares con recursos estatales y federales para familias que antes vivían con pisos de tierra.

“Hoy están dando casas cómodas, con recámaras, cocina, sala y baño. Antes solo hacían cuartitos que no servían realmente para una familia”, comentó, al reconocer la supervisión directa del gobernador Javier May Rodríguez como una garantía de que los apoyos lleguen completos.
De regreso al parque, don Horacio retomó su búsqueda del horno que le permitirá continuar con su pequeño negocio. Como muchos asistentes a la jornada, confía en recibir apoyo, aunque reconoce que las necesidades aún son muchas.
Antes de despedirse, dejó claro su sentir: es testigo de una nueva etapa de transformación en su comunidad y, pese a las dificultades, camina con esperanza.


