Por años, el sarampión fue considerado una enfermedad bajo control en la región de las Américas. Hoy, el repunte sostenido de casos ha encendido las alertas sanitarias y expuesto una realidad incómoda: las brechas de vacunación, la desinformación y la fragilidad de los sistemas de vigilancia han abierto la puerta al regreso de un virus altamente contagioso, pero completamente prevenible.
Redacción | Reporteros del Sur
Un resurgimiento regional que preocupa
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierte que América Latina y el Caribe enfrentan un escenario complejo. Tras años de avances, el sarampión ha reaparecido con fuerza en varios países, con brotes activos y transmisión sostenida. Solo en 2025 se confirmaron casi 15 mil casos en la región, una cifra 32 veces mayor que la registrada en 2024.
El patrón se repite en distintos contextos: países con sistemas de salud robustos, como Canadá y Estados Unidos, conviven en la lista con naciones de América Latina donde el acceso a servicios y la cobertura de vacunación siguen siendo desiguales. El común denominador es claro: la mayoría de los casos se concentra en personas no vacunadas o con esquemas incompletos.
A nivel global, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha documentado un resurgimiento del sarampión, impulsado por interrupciones en los programas de inmunización durante la pandemia, dificultades logísticas y el avance de discursos antivacunas.
México: entre el repunte de casos y las brechas de inmunización
México se ha convertido en uno de los países con mayor número de casos confirmados en la región. Las cifras reflejan no solo la magnitud del problema, sino también sus consecuencias más graves: defunciones asociadas a una enfermedad prevenible con dos dosis de vacuna.
Especialistas señalan varios factores detrás del repunte:
- Coberturas de vacunación insuficientes, especialmente en la segunda dosis de la vacuna SRP (sarampión, rubéola y paperas).
- Rezagos acumulados tras la pandemia de covid-19, cuando miles de niñas y niños dejaron de acudir a los servicios de salud.
- Movilidad interna y externa, que facilita la introducción del virus en comunidades con baja inmunidad.
- Desinformación y desconfianza, que han llevado a algunos padres a retrasar o rechazar la vacunación.
El impacto es desigual. Mientras en zonas urbanas el acceso a vacunas es mayor, en comunidades rurales, indígenas y de alta marginación persisten barreras geográficas, económicas y culturales.
Tabasco: vulnerabilidades locales en un contexto regional
En Tabasco, como en otras entidades del sureste mexicano, el sarampión representa un riesgo latente más que una emergencia visible, pero eso no reduce su gravedad. La entidad combina varios factores de vulnerabilidad:
- Alta movilidad poblacional, tanto interna como de personas migrantes que transitan por la región.
- Condiciones climáticas y sociales que dificultan el acceso oportuno a servicios de salud en comunidades apartadas.
- Rezago histórico en coberturas de vacunación completas, particularmente en la segunda dosis.
Autoridades sanitarias han insistido en la importancia de reforzar la vigilancia epidemiológica y la búsqueda activa de casos sospechosos, ya que un solo contagio puede detonar un brote en poblaciones con baja inmunidad, especialmente en niñas y niños menores de cinco años.
Los más afectados: niños pequeños y no vacunados
Aunque el sarampión también se presenta en adolescentes y adultos jóvenes, las tasas más altas de incidencia se registran en menores de un año, seguidos por niños de uno a cuatro años. En estos grupos, la enfermedad puede derivar en complicaciones graves como neumonía, encefalitis e incluso la muerte.
La OPS subraya que casi ocho de cada diez casos confirmados en la región corresponden a personas no vacunadas, una evidencia contundente de que el problema no es la falta de una vacuna eficaz, sino la falta de acceso oportuno y de esquemas completos.
Soluciones: prevención, vigilancia y confianza pública
Frente a este escenario, las soluciones están identificadas, pero requieren voluntad política, recursos y coordinación:
- Cerrar brechas de vacunación
Alcanzar y sostener coberturas de al menos 95% con dos dosis de la vacuna SRP, especialmente en comunidades rurales y marginadas. - Refuerzo de campañas intensivas
Jornadas de vacunación casa por casa, brigadas móviles y campañas escolares para recuperar a niñas y niños que no completaron su esquema. - Vigilancia epidemiológica sensible
Diagnóstico oportuno por laboratorio, notificación inmediata y respuesta rápida ante cualquier caso sospechoso. - Información clara y combate a la desinformación
Mensajes públicos basados en evidencia científica que refuercen la confianza en las vacunas y desmientan mitos. - Preparación ante eventos masivos y movilidad
En el contexto de la Copa Mundial de Futbol 2026 y otros eventos internacionales, reforzar la vigilancia y la vacunación de viajeros.
Un llamado urgente
El sarampión no es una enfermedad del pasado. Su reaparición en América Latina, México y entidades como Tabasco es una señal de alerta sobre las consecuencias de descuidar la prevención. La vacuna existe, es segura y eficaz. El reto es garantizar que llegue a todas las personas, en el momento oportuno.
Como advierte la OPS, cada caso de sarampión es un recordatorio de que la salud pública no admite vacíos: donde falta vacunación, el virus encuentra su oportunidad.


