EDACCIÓN | REPORTEROS DEL SUR

Ante el oleaje elevado y las condiciones climatológicas generadas por los frentes fríos que afectan al estado, beneficiarios del programa Pescando Vida han tomado acciones preventivas para proteger sus líneas de canastas de ostión en lagunas de Carmen-Pajonal-Machona y Mecoacán. Las medidas buscan asegurar la producción local y la integridad de los cultivos, mientras autoridades estatales llaman a consumir producto tabasqueño.

Villahermosa, Tabasco. Ante los efectos del frente frío número 31, con lluvias, viento y oleaje elevado que se han registrado en las últimas semanas en el estado, beneficiarios del programa Pescando Vida han reforzado sus medidas de seguridad para proteger sus instalaciones ostrícolas en las lagunas Carmen-Pajonal-Machona y Mecoacán, ubicadas en los municipios de Cárdenas y Paraíso.

La secretaria de Desarrollo Agropecuario y Pesca (SEDAP), Luisa del Carmen Cámara Cabrales, informó que hasta el momento no hay reportes de afectaciones significativas en las zonas productivas, pese a las inclemencias del tiempo. Para anticiparse, los productores organizados han instalado casetas tipo palafito para la vigilancia continua de sus líneas de canastas donde se cría el ostión, y han anclado con mayor firmeza las líneas flotantes para evitar que la corriente y el oleaje las arrastren.

Estas acciones responden al impacto del frente frío, que desde finales de enero ha dejado lluvias intensas, vientos del norte y oleaje elevado en Tabasco, condición que representa un riesgo para las estructuras flotantes y el manejo de cultivos en ambientes lagunares.

Además del aseguramiento físico de las líneas de producción, la titular de la SEDAP ha hecho un llamado a la ciudadanía tabasqueña para consumir ostión local, destacando el valor de apoyar a los productores del programa Pescando Vida y fortalecer la economía regional.

El programa, impulsado por el gobierno estatal para diversificar y fortalecer la acuacultura en Tabasco, ha beneficiado a cientos de productores en la producción de moluscos y otras especies acuícolas. Este enfoque productivo se ha traducido en una oferta creciente de ostión en mercados locales, contribuyendo a la seguridad alimentaria y a la economía rural.

Con el clima aún inestable, las organizaciones ostrícolas mantienen la vigilancia y refuerzan sus estrategias para garantizar que ni las condiciones adversas ni los fenómenos naturales pongan en riesgo el esfuerzo productivo que representa el programa Pescando Vida en el estado.

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