Redacción | Reporteros del Sur

París, Francia – Al grito de “¡Asesino!” y “¡Asesino, lárgate!”, estudiantes del prestigioso Instituto de Estudios Políticos de París (Sciences Po) confrontaron este miércoles al expresidente mexicano Felipe Calderón Hinojosa, cuando se preparaba para participar en la cumbre “Se busca: un Secretario General de la ONU para un mundo fracturado”.

La protesta refleja un rechazo creciente hacia la gestión de Calderón durante su sexenio (2006-2012), marcado por la implementación de la denominada “guerra contra las drogas”, estrategia que ha sido objeto de amplias críticas nacionales e internacionales por su alto costo humano y limitado impacto en la seguridad pública.

Un sexenio marcado por la violencia

La política de seguridad encabezada por Calderón buscaba enfrentar al crimen organizado mediante la intervención militar en regiones dominadas por cárteles de droga. Sin embargo, sus resultados fueron devastadores: durante su gobierno se duplicó la violencia, se registraron más de 280 mil muertes vinculadas con el narcotráfico, y numerosas violaciones a los derechos humanos, según documentan diversas organizaciones civiles y organismos internacionales.

El encargado de ejecutar gran parte de esta estrategia fue Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública durante el sexenio de Calderón, quien actualmente se encuentra preso en Estados Unidos tras ser condenado por delitos relacionados con el narcotráfico y la corrupción, lo que ha incrementado la percepción negativa sobre la “guerra” emprendida.

Protesta en Sciences Po

Antes de la visita del expresidente, el periódico estudiantil La Péniche publicó un artículo titulado “El costo humano de la guerra contra las drogas: una reflexión crítica sobre la visita de Felipe Calderón a Sciences Po”, en el que la autora Lucía Aguilar detallaba las consecuencias de esta política:

“Presentada a menudo como una estrategia de seguridad necesaria contra el crimen organizado, esta política no solo causó sufrimiento humano masivo, incluyendo violaciones generalizadas de los derechos humanos y de las obligaciones de México bajo el derecho internacional, seguidas de más de 280 mil muertes, sino que tampoco logró mejorar la seguridad pública. Por el contrario, contribuyó a la fragmentación de los grupos criminales, a una escalada de la violencia y a un deterioro a largo plazo de las condiciones de seguridad en México”.

Durante el evento, los estudiantes exigieron a Calderón que abandonara el recinto, criticando que se presentara “a dar lecciones” tras dejar un país marcado por la violencia y la impunidad.

Un debate que sigue vivo

La protesta en París resalta cómo la “guerra contra las drogas” de Calderón sigue siendo un tema controversial fuera de México. Expertos en seguridad y derechos humanos sostienen que el enfoque militarizado tuvo efectos contraproducentes: la fragmentación de cárteles, la expansión de la violencia a nuevas regiones y el incremento de desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales, con un saldo que todavía impacta a millones de familias mexicanas.

Para analistas internacionales, el caso Calderón-García Luna se ha convertido en un símbolo de los riesgos de priorizar la confrontación militar sobre estrategias de prevención, justicia y desarrollo social, y la protesta estudiantil en París demuestra que estas políticas son juzgadas también en el escenario global.

Deja un comentario