CHETUMAL, QUINTANA ROO.- Un estudio reciente realizado por especialistas de la Universidad Autónoma del Estado de Quintana Roo (Uqroo) y la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM) advirtió sobre los peligros que pueden generarse cuando las lluvias intensas coinciden con instalaciones de combustible en zonas urbanas, situación que ha cobrado relevancia tras las recientes inundaciones registradas en la capital del estado.
La investigación, desarrollada por Rosalía Chávez Alvarado, José Manuel Camacho Sanabria y David Velázquez Torres, de la Uqroo, así como por Alondra Balbuena Medina, de la UAEM, señala que la acumulación de agua pluvial puede propiciar la mezcla de escurrimientos con hidrocarburos, especialmente en áreas cercanas a gasolineras o puntos de almacenamiento de combustible.
Habitantes de diversas colonias han encendido las alertas luego de que, además de los problemas de movilidad y los riesgos para las familias derivados de las calles anegadas, se percibiera un fuerte olor a gasolina en zonas inundadas. De acuerdo con reportes ciudadanos y publicaciones en redes sociales, en varios puntos de la ciudad el agua estancada presenta un olor característico a hidrocarburo, lo que ha generado preocupación entre los vecinos.

Especialistas en gestión del riesgo explicaron que las inundaciones pluviales pueden exacerbar la presencia de sustancias químicas en el agua, debido a que el flujo de lluvia arrastra residuos de zonas con alta actividad vehicular y de estaciones de servicio, intensificando la percepción de olores inusuales durante estos eventos meteorológicos.
Este fenómeno ha sido observado en distintos sectores urbanos, donde el agua acumulada circula alrededor de gasolineras y vialidades de alto tránsito, aumentando el riesgo potencial de contaminación del agua de escurrimiento.
Además de los daños estructurales y las afectaciones a la movilidad, la situación plantea preocupaciones sobre posibles impactos a la salud pública, por lo que investigadores y organismos ciudadanos han solicitado a las autoridades locales y estatales evaluar los riesgos químicos asociados a las inundaciones, particularmente en zonas densamente pobladas.
Colectivos ciudadanos han demandado una respuesta clara y transparente sobre las investigaciones en curso, así como la implementación de medidas preventivas que permitan mitigar tanto las inundaciones como los riesgos derivados del contacto del agua con sustancias peligrosas.
Mientras tanto, vecinos continúan reportando estas condiciones en tiempo real y esperan que se refuercen los sistemas de drenaje, además de que se establezcan protocolos de respuesta más eficaces ante eventos de lluvia intensa que han puesto a prueba la infraestructura urbana.


