QUINTANA ROO.- La madrugada de este jueves, un intenso operativo policial desplegado en la región 308 de Cancún concluyó con el aseguramiento de dos camionetas y diversas armas de fuego, aunque sin la detención de personas, pese a tratarse de una movilización catalogada como de “máxima alerta”.

De acuerdo con los primeros reportes, la acción se activó tras una persecución armada que inició sobre la avenida Huayacán, luego de que presuntamente hombres armados abrieran fuego contra elementos de la Policía Municipal, quienes previamente les habían solicitado detenerse para una inspección de rutina ante una circulación considerada sospechosa.

Tras el posible ataque, los uniformados emitieron el “código rojo”, lo que derivó en una movilización masiva de unidades de distintas corporaciones hacia la zona de Alfredo V. Bonfil. Sin embargo, pese al cerco establecido, no se logró la captura de los presuntos agresores.

En torno al caso han surgido versiones que señalan una actuación cuestionada por parte de la Policía Estatal, a la que se le atribuye haber permitido la huida de los tripulantes de una camioneta Suburban blanca en la calle Benito Juárez, aun cuando ya se encontraban rodeados por otras corporaciones que solicitaban el cierre del perímetro.

Testimonios internos refieren que los elementos estatales se habrían negado a intervenir e incluso bloquearon de manera temporal la acción de otras fuerzas, lo que generó sospechas sobre posibles nexos con los civiles armados.

A estos señalamientos se suman indicios de presuntas interferencias en el sistema de radiocomunicación Matra, donde operadores detectaron cambios de canal no programados, así como el ingreso de una mujer solicitando información operativa, presuntamente vinculada con los agresores.

En el área del operativo fueron localizadas armas largas y cortas abandonadas, además de una patrulla municipal que presentaba impactos de arma de fuego. De manera preliminar, se estima que al menos ocho sujetos armados habrían participado en la persecución.

El caso quedó bajo investigación de la Fiscalía General del Estado, mientras que al interior de las corporaciones policiales ya se habla de un posible quiebre institucional y de una presunta infiltración criminal en estructuras estatales, situación que ha encendido las alertas entre los altos mandos por el riesgo de pérdida de control frente a células delictivas que operan en Cancún.

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