Reporteros del Sur | Redacción
Ciudad de México, 22 de octubre de 2025
El sueño de un sistema de salud verdaderamente universal en México —uno en el que cualquier persona pueda ser atendida en cualquier hospital público sin importar su afiliación— parece estar más cerca de hacerse realidad. Así lo aseguró la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, al anunciar que su gobierno implementará un esquema de compensación financiera entre instituciones como el IMSS, ISSSTE y el nuevo IMSS-Bienestar.
“El servicio universal de salud se va a hacer con una cámara de compensación. Para eso se necesita digitalizar todos los servicios”, declaró la mandataria durante su conferencia matutina en Palacio Nacional.
Un sistema que no preguntará ‘¿a qué institución pertenece?’
El nuevo modelo propone que los pacientes puedan acudir al hospital o clínica más cercana, sin importar su régimen de seguridad social. Si una persona afiliada al ISSSTE se atiende en una unidad del IMSS o del IMSS-Bienestar, el costo del servicio será cubierto posteriormente mediante un mecanismo financiero entre instituciones.
En otras palabras, el ciudadano no pagará ni gestionará nada: la atención será directa y universal. La compensación se hará entre las instituciones, que ajustarán cuentas cada cierto tiempo, con base en registros digitales de las atenciones prestadas.
Este esquema busca romper con décadas de fragmentación del sistema de salud mexicano, donde los servicios dependen de la afiliación laboral del paciente, generando desigualdades en cobertura, calidad y acceso.
Digitalización, la columna vertebral
Para que el modelo funcione, el gobierno apuesta por una digitalización total del sistema de salud público.
Cada consulta, receta y procedimiento deberán registrarse en tiempo real en una plataforma nacional interoperable, capaz de identificar qué institución brindó el servicio y a qué institución pertenece el paciente.
“Sin digitalización, no puede haber universalización”, reconoció un funcionario de la Secretaría de Salud. “El reto no es solo técnico, sino de coordinación: lograr que IMSS, ISSSTE y los servicios estatales trabajen bajo un mismo lenguaje digital.”
Actualmente, los sistemas informáticos de las instituciones operan de manera separada, con bases de datos que no se comunican entre sí. La unificación implicará una inversión millonaria en infraestructura, capacitación y ciberseguridad.
De la atención fragmentada a la atención solidaria
El anuncio de Sheinbaum representa una transformación profunda del modelo de salud heredado de los años 40. Hasta ahora, México ha contado con múltiples subsistemas:
- IMSS, para trabajadores del sector privado.
- ISSSTE, para empleados del gobierno.
- Servicios estatales de salud, para población sin seguridad social.
- IMSS-Bienestar, enfocado en comunidades marginadas.
Esta fragmentación ha producido desigualdades históricas. Mientras algunos hospitales del IMSS cuentan con equipos de alta especialidad, clínicas rurales carecen incluso de médicos permanentes.
Con el nuevo sistema universal, se busca que el acceso a los servicios dependa de la necesidad médica y no de la afiliación laboral.
Los retos del modelo
Aunque el planteamiento ha sido bien recibido por diversos sectores, especialistas advierten que su éxito dependerá de la capacidad administrativa y tecnológica del Estado.
Entre los principales desafíos:
- Infraestructura digital insuficiente. Muchas clínicas rurales carecen de conectividad o equipos para registrar información en línea.
- Coordinación interinstitucional. La interoperabilidad entre IMSS, ISSSTE y los sistemas estatales será una tarea titánica.
- Sostenibilidad financiera. Las transferencias entre instituciones deben ser claras y auditables para evitar duplicidades o fraudes.
- Transparencia y rendición de cuentas. Será fundamental garantizar que el sistema no se convierta en un laberinto burocrático.
- Equidad regional. El esquema debe asegurar atención de calidad tanto en zonas urbanas como rurales.
Voces del sector
Dr. Luis Morales, médico internista del IMSS-Bienestar en Oaxaca, aplaude la intención del nuevo sistema:
“Lo más frustrante es tener que decirle a un paciente que no lo podemos atender porque no es de ‘nuestra institución’. Si eso cambia, cambiará la dignidad del servicio médico.”
Por otro lado, Carla Domínguez, analista en políticas públicas de salud, advierte:
“La compensación financiera suena bien en el papel, pero requiere un sistema contable preciso y transparente. Si no se regula bien, puede generar conflictos entre instituciones por los recursos.”
Una promesa de equidad
La presidenta Sheinbaum ha reiterado que el objetivo de su gobierno es garantizar atención médica universal, gratuita y de calidad, siguiendo el modelo del IMSS-Bienestar como eje de integración.
“El paciente no tiene que ver con trámites ni con pagos. Llega a un lugar y lo atienden. Todo lo demás lo resuelven las instituciones”, afirmó.
Este enfoque, si se consolida, podría marcar un antes y un después en la historia del sistema de salud mexicano. Pero su implementación requerirá más que voluntad política: demandará planeación, inversión y un compromiso real con la interoperabilidad.
El horizonte de la salud universal
El nuevo sistema de compensación financiera es apenas el primer paso de una reforma estructural más amplia, cuyo despliegue iniciará con programas piloto en algunos estados antes de extenderse a nivel nacional.
De concretarse, México podría convertirse en uno de los pocos países de América Latina con un modelo de atención universal pública e interinstitucional, basado en la cooperación financiera entre organismos.


